Aromáticas y medicinales

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Las plantas constituyen la farmacia de la naturaleza y, por ello, los científicos las estudian constantemente, descubriendo día a día nuevas y prometedoras propiedades. En esta página iremos analizando algunas de ellas, pero solamente en el sentido de presentarlas para que el lector las descubra y conozca. Antes de hacer uso de estas plantas en sentido medicinal, debe consultar a su médico de cabecera.

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Hamamelis (Hamamelis virginiana)

También conocida como “avellana de la bruja”, la planta de hamamelis es oriunda de los Estados Unidos, pero actualmente se consigue en todo el mundo. Tiene una gran cantidad de taninos y flavonoides, lo que estimula la circulación en la piel, sus hojas y corteza se utilizan con fines medicinales para producir un extracto hemostático indicado contra hemorroides, várices, flebitis e incluso para el dolor de piernas por la falta de la circulación. También es sedante, antidiarreico y astringente. Fue ampliamente utilizado por los indios norteamericanos, y actualmente es un componente de una variedad de productos para la salud comercial, especialmente para tratar las hemorroides. Se utiliza principalmente externamente sobre úlceras, contusiones e hinchazón. En una solución hidrosoluble, se utiliza en el cuidado de la piel, como un remedio natural para la psoriasis, el eccema, aplicaciones para después del afeitado, uñas encarnadas, para evitar la sudoración de la cara, grietas o ampollas de la piel, para el tratamiento de picaduras de insectos o veneno de hiedra, y como un tratamiento para las venas varicosas y hemorroides. Se recomienda a las mujeres para reducir la hinchazón y aliviar las heridas resultantes de parto. Se toma en forma de infusión y en compresas para contusiones o quemaduras. Para tratar otras dolencias como las várices, se bebe una infusión de 4 g de hojas secas por taza de agua caliente y se toman 2 tazas a diario.

Unos baños y masajes con hamamelis en la zona afectada también ayudan a descomprimir la zona afectada.

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Harpago (Harpagophytum procumbens)

Es una planta herbácea, conocida también como harpagofito o “garra del diablo”, que da una hermosa flor rojiza con forma de campana. Crece silvestre, a ras del suelo, en el sur de África y sus desiertos, sobre todo en Namibia y la isla de Madagascar. Su parte interesante se encuentra en las segundas raíces laterales, que forman unos tubérculos, en los cuales están los componentes responsables de sus efectos antiinflamatorios y analgésicos, entre otros. Tras dejar los tubérculos secar al menos tres días al sol y molerlos, pueden emplearse para preparar infusiones aunque, debido a su amargo sabor (muy amargo), las formas de uso más frecuentes son en cápsulas o comprimidos.

En su composición encontramos flavonoides como el Kaempferol o la Luteolina. Es destacable, especialmente en este último, con gran poder antioxidante, ya que es captador de radicales libres, previene las inflamaciones, es promotor del metabolismo de glúcidos (hidratos de carbono) y modulador del sistema inmune. También posee fitoesteroles, que ayudan a reducir el colesterol malo (HDL), ya que contribuye a reducir su absorción. Por ello se le atribuyen propiedades antiinflamatorias y analgésicas, ya que, al contribuir a disminuir la inflamación, disminuye la presión sobre los tejidos y el dolor se atenúa. También protege las articulaciones, pues tiene un potente poder diurético que nos ayuda a eliminar el exceso de líquidos que se acumula en el organismo. Estos líquidos acumulados son los que generan problemas, como la artritis y otra serie de malestares. La ingesta del harpago en casos de artrosis es muy recomendable, ya que ayuda a eliminar los líquidos y reducir las molestias y dolores. Desde hace pocos años se ha empezado a cultivar harpago de modo controlado, debido a su demanda en todo el mundo y a los estudios que se están realizando por sus propiedades beneficiosas para tratar la artritis, entre otras enfermedades que causan inflamación de las articulaciones. Existen varios laboratorios que venden comprimidos de extracto de harpago, pero en varios estudios se ha comprobado que su función es mucho más eficaz en forma de tintura, aceite esencial, pomada o alcohol, ya que, como estimula la secreción de jugos gástricos, estos pueden reducir su eficacia al ser tomados como comprimidos. El harpago es una planta con un gran poder antiinflamatorio. Se recomienda ingerir en casos de lesiones y dolores musculares, recuperación postoperatoria, artrosis, reuma, artritis o cualquier dolencia que venga causada por la inflamación muscular o de las articulaciones.

Fuentes: Remedios Naturales del Paraguay, de Caio Scavone, Ed. Servilibro; Wikipedia, y ecomania.com