El uso correcto de la freidora

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Este electrodoméstico ha ido ganando un importante lugar en las cocinas de hoy. Lo que hay que saber para que las frituras salgan perfectas y no sean nocivas para nuestra salud.

Una de las formas más usadas de preparación de los alimentos es la fritura. Está claro que no se deben consumir fritos de manera habitual por su excesivo aporte de calorías y que hay que tener ciertas precauciones, pues la preparación de los alimentos con aceite requemado o grasas alteradas, aparte de ser indigestos, pueden ser perjudiciales para la salud. El uso de una freidora eléctrica tiene ciertas ventajas:

4 Permite ahorrar aceite, ayuda a disminuir la cantidad de utensilios a limpiar, trabaja con rapidez y la casa no se llena de humo ni olores.

4 Los alimentos se cubren de aceite en forma pareja.

4 El termostato permite regular la temperatura del aceite, impidiendo su sobrecalentamiento y rápida degradación.

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4 El canasto desmontable permite escurrir fácilmente el exceso de aceite de los alimentos.

Algunos consejos

Siguiendo estas recomendaciones conseguiremos que nuestras frituras sean, dentro de lo posible, un poquito “más sanas”.

4 No mezclar nunca distintos tipos de aceites a pesar de las recomendaciones de distintos fabricantes de freidoras que lo aconsejan erróneamente. Cada tipo de aceite tiene un punto de ebullición que daría lugar a la formación de sustancias tóxicas cuando el que aguante menos temperatura se comience a quemar.

4 No añadir aceite nuevo sobre el usado. El aceite quemado no se regenera mezclándolo con aceite limpio, sino que al contacto con el aceite viejo se desdobla en otros productos nocivos para la salud.

4 Evitar el sobrecalentamiento de los aceites. La temperatura óptima para freír en freidora oscila entre los 160 y los 180 ºC. No se deben superar estos valores sobre todo si el aceite usado no es de oliva. Los aceites de semillas no deben sobrepasar los 160 ºC y deberían usarse solo una vez, con lo cual al final lo barato sale caro.

4 Freír los alimentos lo más secos que pueda; el agua favorece la descomposición del aceite.

4 No tratar de freír demasiada comida de una vez. Es ineficiente y peligroso.

4 No mover la freidora durante la cocción o mientras esté caliente el aceite.

4 Lo ideal sería filtrar el aceite después de cada uso, así eliminamos restos de alimentos flotando que favorecen su descomposición y la oxidación del mismo. Si solo son papas fritas, no sería tan necesario si tenemos la precaución de recoger los trozos que queden con una espumadera. Pero en frituras con rebozado de huevo o pan rallado el filtrado a través de un colador de malla muy fina o con un filtro de café resulta imprescindible para el buen mantenimiento del aceite.

4 Cambiar el aceite. A pesar de todas estas recomendaciones, se debe sustituir siempre el aceite de la freidora si se vuelve oscuro o humea mucho mientras está caliente. También si se ha puesto rojizo, o si observa una espuma persistente, o un aroma extraño.

4 Usar la cantidad de aceite adecuada. Rellenar con la cantidad que marca el depósito de la freidora, ya que un nivel más bajo solo provocará un aumento innecesario de la temperatura del aceite.

4 Si decide reutilizar el aceite, déjelo enfriar completamente en la freidora, después fíltrelo y traspáselo a un recipiente hermético. Almacénelo en la heladera hasta el momento de volver a usarlo.

4 Siempre limpiar y secar bien las paredes de la freidora después de utilizarla. No guardarla sucia o con aceite.

4 No se puede freír de todo en una freidora sin más. Depende mucho del tipo de alimento y de fritura. No podemos pretender que si freímos pescado no deje su sabor y olor inconfundibles, y sobre todo que lo siguiente que preparemos no tome sabor a pescado.