La cocina del Vaticano

Este artículo tiene 10 años de antigüedad
Imagen sin descripción

Santa Marta es el hotel donde el papa Francisco ha establecido su residencia habitual. Varios periodistas se han hospedado allí y han narrado sus experiencias al mundo.

“En el comedor de Santa Marta llama la atención la sencillez y luminosidad del lugar, iluminado con luz natural desde una gran claraboya central. Las mesas están recubiertas de manteles blancos y las sillas tapizadas de verde. Por todo adorno hay un pequeño crucifijo y una también pequeña foto de Francisco, además de muchas plantas. Sirven a la mesa dos hermanas con hábito morado y varios camareros. En el centro de cada una de las mesas, un frutero con bananas, kiwis y mandarinas. Al lado, una botella de agua con gas y dos botellas de vino. Tanto el tinto como el blanco son del Piamonte, concretamente de Barbera de Monferrato, un vino común, de mesa”, relata José Manuel Vidal, especialista del diario El Mundo de España. “Cuando está en el comedor principal, Francisco come la misma comida que los demás, de esta forma, el Papa no corre riesgos imprevistos y, sobre todo, imprime normalidad a su pontificado. Come rodeado de los suyos, departiendo con todos, la misma comida que todos los demás. Como uno más”.

Productos frescos

Otro periodista, José Manuel Hernández, dentro de su blog El rincón de Zalacaín, cuenta también: “Dentro de las murallas del Vaticano las monjas de la Congregación Mater Ecclesia mantienen un pequeño huerto. Es biológico y orgánico, allí se crea un microclima romano donde no se utilizan químicos; lo cultivado ahí, junto a las dos clases de rosas, va a las mesas del Papa, los cardenales y obispos. Además hay un pequeño supermercado, L'Annona, donde se consiguen los productos más frescos de Roma, y también habanos, licores, vinos, lociones, y cuanta curiosidad demanden los inquilinos de las murallas. Las comidas preparadas en los edificios del Estado Vaticano utilizan las salsas madre con carnes preferentemente a la parrilla; los pescados están en el segundo lugar de preferencia de los comensales, y suelen acompañarse con verduras y frutas frescas en ensaladas. Los guisos se emplean para la alimentación del personal, no para los jerarcas; las sopas, solo en invierno y muchas veces en la comida del mediodía. Los quesos no pueden faltar a todas horas, lo mismo en desayunos, comidas o cenas, el aceite de oliva es otro ingrediente fundamental, lo mismo la pasta de grano duro, casera, hecha a mano por las monjas de Santa Marta.”

(…) “Francisco prefiere el pollo a la parrilla sin piel, ensalada mixta, fruta y una copa de tinto. El cardenal Bergoglio siempre practicó la comida sencilla. Mientras vivía en Buenos Aires, visitaba un convento de monjas donde alguna de ellas era originaria del Piamonte italiano, tierra de los antepasados del hoy Papa y preparaba la "bagna cauda", un plato que los campesinos tomaban al regresar del trabajo. Se mezcla aceite de oliva, anchoas, ajos, leche, manteca y nueces; y esa pasta se unta con verduras y otras variantes según la despensa de la casa.”

Bagna Cauda

¾ taza de aceite de oliva

4 cabezas de ajo medianas

20 filetes de anchoas en salmuera (o 10 anchoas enteras sin cabeza ni cola)

100 g de manteca

400 g de crema de leche

1 taza de leche entera

Pimienta y nueces picadas, a gusto

1. Poner las anchoas en remojo para que se vayan desalando. Luego, se enjuagan abundantemente, se les saca el espinazo y las espinas más grandes, y se procesan hasta hacer una pasta.

2. Pelar y picar todos los dientes de ajo. Retirarles el brote verde.

3. Calentar el aceite, preferentemente en cazuela de barro o hierro.

4. Rehogar los ajos en el aceite unos minutos sin dorar, a fuego bajo.

5. Luego agregar las anchoas procesadas y cocinar otros minutos, revolviendo con cuchara de madera hasta obtener una pasta homogénea.

6. Incorporar la manteca y revolver hasta que se derrita.

7. Ahora, incorporar la crema de leche y la taza de leche tibia. Mezclar todo y dejar hervir unos minutos a fuego lento, revolviendo de vez en cuando con cuchara de madera. Mantener caliente hasta el momento de servir.

8. Colocar en un recipiente tipo fondue y llevar a la mesa. Servir con cualquier tipo de verduras cocidas o crudas.

Secretitos

 La proporción que hay que mantener siempre es la de ajos y anchoas: 1 cabeza de ajo para cuatro personas y tres filetes de anchoas para cada persona.

 Si se enfría y se calienta de nuevo, puede suceder que la crema se corte.

 Después que se agrega la crema, revolver siempre para el mismo lado.

 De una cacerola comen bien 6 personas; si son más, se deben poner dos cacerolas en la mesa.

 Las anchoas en aceite no sirven para este plato.

 Es mejor sacar el brote verde de los ajos para que no sean indigestos.

 No poner sal en ningún momento, como así tampoco a las verduras de acompañamiento al hervirlas.

 Se puede servir con cardos, remolachas, papas, batatas, zanahorias, zucchinis, repollitos de Bruselas, cebollitas, brócoli, coliflor, todos cocinados sin sal y cortados del tamaño de un bocado.

 También se puede untar con cubitos de pan tostado, trozos de blanco de ave, e incluso ravioles de ricota o verdura.

 La salsa que sobra se puede congelar y es deliciosa con cualquier pasta fresca.

 Se debe acompañar con un vino tinto de buen cuerpo.

Fuente: losperiodistas.com.mx y elmundo.es