Los quesos más famosos

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Los quesos son tan diversos desde su origen, textura, tipo de leche, color, sabor e incluso en su combinación con otros alimentos. Es importante conocer sus características para apreciarlos mejor. En esta página, una guía para que los amantes de los quesos puedan compararlos, desde sus texturas hasta con qué acompañarlos mejor.

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Varé: es un queso de cabra proveniente de la aldea de Varé (Siero), cerca de la sierra de Ruedes, en la región de Asturias, España. Tiene una pasta semiblanda, consistente, con ojos muy pequeños; textura firme, pero con ligera tendencia a romperse, y un aspecto al corte limpio, de color blanco. Corteza fina y algo estriada. Aroma característico de los quesos de cabra, con gran intensidad y matices. Sabor fuerte, importante retrogusto, gran fuerza de paladar; se deja comer con facilidad. Se fabrica en formato cilíndrico de 500 g y 1 kg de peso. Idóneo para el tapeo, acompañado con pan de maíz y sidra. Para cocinar se utiliza en ensaladas de tomate, cebolla y pimientos, cortado en dados, aromatizado con hierbas y decorado con aceitunas negras. También ensaladas verdes con nueces y rallado sobre rodajas de tomate aliñado con un buen aceite de oliva virgen.

Vasterbotten: es un queso de vaca semiduro, de corteza encerada anaranjada y pasta con pequeños ojos irregulares y algo de humedad. Fue inventado a mediados del siglo XIX en Botnia oriental (Suecia) y aún es exclusivo de la región. Es excelente para rallar y derretir en salsas. Tiene textura consistente algo granulada, y un sabor áspero y frutal, muy definido. Extremadamente versátil, el Vasterbotten puede disfrutarse, sobre todo, en sándwiches y también para ensaladas, gratinados, rallado y en tablas de quesos. Se acompaña con un Chenin blanco o una cerveza Red Ale.

Veciana: es un queso artesanal, elaborado exclusivamente con leche cruda de cabra, procedente de Barcelona, España. Madura lentamente en cavas durante un periodo de dos a tres meses; los de leche pasteurizada tienen una maduración algo menos prolongada, entre tres semanas a un mes. Tiene una corteza natural gruesa y rústica de color gris. La pasta es blanca, con un rico sabor a frutos secos, el regusto que deja en boca es exquisito. La textura es firme, pero elástica, se vuelve suave y mantecoso en el paladar.

Sus características lo hacen especialmente nutritivo y, a la vez, fácilmente digerible.

Este queso ganó el tercer premio en el Certamen Interregional de Quesos Artesanos españoles del año 2009 en la sección de quesos de cabra. Se acompaña con un vino blanco afrutado, o un espumante o cava brut.

Velay: queso artesanal de montaña hecho con leche cruda de vaca, de fabricación exclusivamente manual en la región de Auvernia, Francia. Su originalidad reside sobre todo en su refinamiento. Este queso se guarda en bodegas sobre bandejas, para que desarrolle un ácaro denominado artison (artisou patois) que le da un sabor inimitable. Se comercializa con distintas fases de maduración, entre tres y ocho semanas. Después de tres semanas, su corteza es rubia y bastante uniforme, su pasta es muy blanca y compacta. Al envejecer, su aspecto es mucho más rústico, los “artisous” son mucho más numerosos surcando cavidades, pues se vuelve cada vez más marrón, además su pasta es entonces más esponjosa y el queso se vuelve sutilmente ácido. Es ideal en una tabla de quesos mixta. Se ralla sin dificultad y puede utilizarse en la cocina. Se acompaña con un vino Cahors o Viognier.

Vellón: el Vellón de Fuentesaúco es un queso DOP Zamorano, elaborado en una de las provincias con más tradición en este tipo de quesos como es Zamora (España). Se fabrica con leche cruda de oveja de las razas Churra y Castellana, razas puras y autóctonas de la provincia, de reconocida aptitud láctea, con niveles de calidad muy notables, resultando un queso con personalidad propia. El Vellón de Fuentesaúco añejo ha obtenido una medalla de plata, en el prestigioso concurso de quesos Global Cheese Awards (UK) en el año 2012, en la categoría de mejor queso español.

Un excelente queso para disfrutarlo solo o con pan crujiente, o para aperitivos, rallado y gratinado, maridado con un vino tinto de la zona, Alabaster (D. O. Toro) o Dehesa de Cadozos (D. O. Castilla y León).