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Crema: Queso de muy alta humedad, doble crema, elaborado con leche entera y crema, acidificada por cultivo de bacterias lácticas, y coagulada por cuajo y/o enzimas específicas. Se presenta en potes o envases de diferentes capacidades. Es la variedad untable de quesos del tipo frescos; se trata de una crema blanca, distribuida en envases o potes plásticos. En este queso fresco se utilizan cultivos lácteos (kumis), para obtención de una cuajada ácida de cuerpo suave. La cuajada formada después de la acción de los cultivos no se corta, se rompe por agitación. Este queso requiere mantenimiento constante en refrigeración y se consume normalmente acompañado de pan, tostadas o galletas. A nivel culinario se lo puede utilizar como sustituto de la crema, en aderezos, en tartas de queso y diversos postres. Se comercializa como queso crema o doble crema y en muchas variedades, como light (de calorías reducidas) y/o saborizado con ajo, cebolla, tocino, picante, queso azul, etc.
Cremont: Es un queso francés de doble crema, elaborado con leche pasteurizada enriquecida con crema. La versión argentina de este queso se llama cremón. La receta para la elaboración de este queso es 60 % leche de vaca, 30 % leche de cabra y 10 % crema de leche. Se trata de un queso de coagulación láctica lenta (18 horas) para permitir que la leche coagule con su propia acidez, al final se añade algo de cuajo. Esta técnica permite al quesero utilizar una cantidad mínima de cuajo, por lo que la cuajada se mantiene tierna y húmeda. El Cremont madura de dos a tres semanas, durante las cuales adquiere un sabor rico y cremoso que se ve compensado al desarrollar en la superficie de su corteza una flora natural o moho, principalmente el Geotrichum candidum. Estas capas superficiales difieren de la corteza blanca como la nieve que tienen, por ejemplo, un camembert o un brie. El sabor de la corteza también afecta al sabor del interior del queso, que tiene un persistente gusto lechoso, delicado y suave con ligeras notas agrias, a limón. Algunos pueden encontrarlo demasiado salado. Se ablanda a medida que madura y, posiblemente, desarrollará alguna coloración durazno o beige en la corteza. Delicioso sobre una rebanada de pan tostado rociada con miel o derretido en una ensalada, o para enriquecer sopas. También en una tabla de quesos, acompañado por un Gruner Veltliner, Merlot o Champagne Brut.
