Continúa clamor por Pablo Medina

El pasado miércoles se cumplieron cinco años del asesinato del periodista Pablo Medina y Antonia Almada. Los principales implicados tuvieron suerte dispar, ya que solo el autor moral, Wilmar “Neneco” Acosta Marques, está condenado.

El exintendente de Ypejhú Wilmar “Neneco” Acosta Marques, único condenado por el crimen.
El exintendente de Ypejhú Wilmar “Neneco” Acosta Marques, único condenado por el crimen.Archivo, ABC Color

El asesinato a tiros del periodista Pablo Medina Velázquez y una de las dos jóvenes que circunstancialmente le acompañaban en su camioneta, Antonia Maribel Almada Chamorro, se ejecutó el 16 de octubre de 2014, a las 14: 32, en la colonia Itanaramí del distrito de Villa Ygatimí, en el departamento de Canindeyú. Fue cuando regresaba a Curuguaty después de realizar una cobertura en la vecina localidad de Crescencio González.

En el trayecto se topó con una falsa barrera formada por dos hombres vestidos con ropa de camuflaje, quienes al altearlo tuvo que detener la marcha del rodado.

Los uniformados le preguntaron si era el periodista Pablo Medina y tras identificarse como tal, abrieron fuego contra él y la joven Antonia, quien iba sentada en el asiento del acompañante.

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Tras consumar el doble crimen, los sicarios emprendieron una rauda fuga, pero no se percataron de que en el asiento de atrás estaba Juana Ruth Almada Chamorro, la hermana de Antonia, quien se escondió a tiempo de la vista de los asesinos.

La noticia conmovió al país y al instante la Policía Nacional y el Ministerio Público abrieron una investigación para determinar a los autores –tanto materiales como morales– del deleznable crimen.

Los primeros datos de las pesquisas apuntaron directamente al entonces intendente del distrito canindeyuense de Ypejhú, Vilmar Acosta Marques, alias Neneco, como el presunto mandante de la ejecución.

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Como los autores materiales fueron identificados Wilson Acosta Marques y Flavio Acosta Riveros, hermano y sobrino de Neneco, respectivamente.

Wilmar Acosta Marques cayó el 4 de marzo de 2015 en el municipio de Caarapó, ubicado en el estado brasileño de Mato Grosso do Sul y extraditado a Paraguay el 16 de noviembre de 2016. Al año siguiente fue condenado a 29 años de cárcel, más otros 10 como medida de seguridad. La sentencia fue confirmada por la Cámara de Apelaciones y el caso está en la Corte Suprema, ya que la defensa presentó un recurso de casación.

El joven Flavio Acosta Riveros cayó el 9 de enero de 2018 en Pato Branco (Brasil), pero su nacionalidad brasileña impidió su extradición. Sin embargo, se abrió ante los tribunales de Curitiba un proceso penal por el homicidio de Pablo y Antonia.

Mientras que Wilson Acosta Marques, también tío de Flavio, sigue prófugo.

cazenave@abc.com.py

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