Narco “olvidado” en clínica privada

Ulises Jorge Cardoso es un brasileño con documento paraguayo que actualmente tiene 55 años de edad. Es un conocido “empresario” que se radicó con su familia en Coronel Oviedo, la capital del departamento de Caaguazú.

Narco “olvidado” en clínica privada
Narco “olvidado” en clínica privadaCaló, ABC Color

En el año 2013, junto a otros “socios”, inició un emprendimiento comercial denominado Grupo Empresarial San Jorge SA, que sin embargo fue inscrito oficialmente como tal recién al año siguiente. Supuestamente, esta empresa se dedicaría al transporte aéreo y terrestre de personas y cargas, así como servicios de transporte hospitalario, aunque en la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac) no fue registrada para dicho efecto. Además, llamativamente la firma o sus socios siempre reportaban pérdidas en su declaración tributaria. Básicamente, era una empresa fantasma, de papel, de maletín, inexistente en la práctica, según el Ministerio Público.

Justamente, solo en esos dos años, Cardoso y sus “socios” adquirieron avionetas con matrículas paraguayas y norteamericanas por un valor total cercano al millón de dólares, aunque después fueron comprando otras máquinas y su flota aérea aumentó considerablemente.

En 2015, la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) y el Ministerio Público incautaron 22 avionetas presuntamente usadas para traficar cocaína y marihuana. Fue en tres allanamientos simultáneos, uno en la sede de la Dinac, en Asunción; otro en aeropuerto Silvio Pettirossi, en Luque, y el último en el aeropuerto Augusto Roberto Fúster, en Pedro Juan Caballero.

Coincidentemente, algunas de las narcoavionetas requisadas estaban vinculadas a la firma San Jorge SA, de Ulises Jorge Cardoso, quien con base en este elemento fue arrestado en 2016 en su residencia de Coronel Oviedo, en la misma dirección en la que supuestamente funcionaba la empresa de papel.

Cuando Cardoso fue detenido por primera vez, en el Quinto Departamento, impactó la declaración que hizo el fiscal interviniente, Ysaac Ferreira, quien reveló que el accionista de la empresa San Jorge SA sería nada menos que un miembro de la organización del capo Jarvis Chimenes Pavão, en ese entonces recluido en la cárcel de Tacumbú y hoy día encerrado en Brasil.

Ulises Jorge Cardoso fue imputado por tráfico y comercialización de drogas peligrosas, asociación criminal y lavado de dinero. En 2017, fue apuñalado en la penitenciaría regional de Coronel Oviedo, por lo que tuvo que ser asistido en el conocido Sanatorio Insaurralde de la misma ciudad, que pertenece al forense del Poder Judicial, el médico César Bernardo Insaurralde Galeano.

Luego de un llamativo y prolongado tiempo de internación en dicha clínica privada, Cardoso volvió a prisión, pero solo por unas semanas, ya que a fines de enero de 2018 obtuvo casi en secreto una medida de prisión domiciliaria otorgada por la jueza Lourdes Scura durante la feria judicial. Dos meses después, la Fiscalía se enteró, apeló y consiguió revocar la medida, por lo que Cardoso fue recapturado y devuelto al penal.

Sin embargo, al cabo de solo tres meses, en junio del año pasado, el juez Julián López Aquino ordenó de nuevo la internación de Cardoso en la misma clínica privada de Coronel Oviedo, supuestamente por complicaciones a raíz de las puñaladas que había sufrido, más una diabetes crónica y un cáncer de colon que prácticamente lo habían dejado moribundo.

Extrañamente, después todos se “olvidaron” de Cardoso, quien a su vez experimentó un “milagro” y eludió la inminente muerte que le vaticinaban.

En febrero de este año, cuando el expediente ya había regresado al despacho del juez Humberto Otazú, la Policía advirtió que había un peligro de fuga de Ulises Jorge Cardoso y los agentes pidieron que lo devolvieran a la cárcel. En el mismo sanatorio, estaba “internado” en ese momento y desde hacía seis meses un brasileño de origen libanés que supuestamente ordenó el atentado contra un juez de Paz.

Como nadie hizo caso al pedido de la Policía, Cardoso siguió en la clínica del doctor Insaurralde. Este último reconoció que el supuesto narco no estaba grave, pero que tampoco podía echarlo de su sanatorio. Incluso, el médico dijo que últimamente ya ni le cobraba por el “hospedaje”.

Ulises Jorge Cardoso casi completó 16 meses de “internación”, ya que el sábado 19 de octubre escapó de la clínica. Como si nada, salió caminando, por la puerta del hospital. Seguro se aburrió y decidió retomar su vida, aprovechando los sucesivos favores procesales que recibió y alejándose así de una inminente condena de 20 años de encierro.

Recién ahora todos se plaguean, se buscan culpables, se acusan entre todos. Pero durante los últimos 16 meses nadie hizo nada. Si era un delincuente pobre, seguro otra hubiese sido la historia, la justicia habría sido expeditiva y hace tiempo ya estaría condenado.

Esta es nuestra justicia. Así opera la corrupción en Paraguay.

ileguizamon@abc.com.py