El entrenador de la selección paraguaya de fútbol, Gustavo Alfaro, se refirió al caso de Mathías Villasanti, quien terminó quedando al margen de la lista de 26 jugadores sobre la hora. Lejos de ocultar los motivos, el estratega argentino desnudó el trasfondo de una de las ausencias más dolorosas de la convocatoria de la Albirroja para la gran cita, explicando los límites físicos y éticos que marcaron su decisión final.
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“Y a Mathías Villasanti lo esperé hasta el último momento; a Mathi lo esperé hasta el último momento. Lo esperé, pero no pudo sumar ni un minuto. Entonces ahí es donde uno le explica, como le dije a Mati: «Mathi, el Mundial no espera. El Mundial es, como decía antes, es impiadoso, es... O sea, yo contra la medicina y contra el tiempo no puedo. Y ahí es donde yo tampoco puedo cometer una injusticia»", confesó con honestidad el seleccionador.

El factor humano y la igualdad en el vestuario
Para el cazador de utopías, incluir a un futbolista que no se encontrara al cien por ciento de sus capacidades físicas habría significado romper un pacto implícito de equidad con el resto de los profesionales que peleaban por un lugar en la nómina definitiva.
“No tengo que llevar por la importancia de esto, el otro y todo lo demás. Y está bien, ¿y Ángel Romero qué va a decir? «Ah, lo llevaron por el grupo y yo no, yo no soy importante para el grupo». O Isidro Pita, si no hubiese venido: «Yo no soy importante para el grupo». En tonces yo ahí siento que cometería una injusticia. Y yo tengo que darlo a todos, al mismo nivel de oportunidades y tratarlos a todos de la misma manera. Entonces son cuestiones deportivas", argumentó con firmeza.

Una complicación médica delicada: “Le salvó la rodilla”
El director técnico de la selección nacional dio precisiones científicas sobre el calvario que atravesó el volante, revelando que el proceso postoperatorio de Mathías Villasanti sufrió un severo contratiempo que obligó a una segunda e inesperada intervención quirúrgica.
“Son cuestiones médicas que se me escapan, porque no son decisiones mías. Pues yo hablé con los médicos, me puse a ver: «Muestrenme, dígame». Yo no soy médico. Puedo entender algo desde mi experiencia o mi camino recorrido, pero los que tienen la palabra son ellos. Yo estuve hablando con el médico que le operó a Mathi, pues a Mathi después de la operación tuvo un proceso muy delicado. A Mathi lo tuvieron que volver a intervenir después de la operación de ligamento cruzado porque se le infectó la rodilla", detalló Alfaro ante los medios.
La fina línea entre el error táctico y los códigos de grupo
Sobre el cierre, el conductor albirrojo dejó una de sus reflexiones más potentes en torno a la gestión humana y los valores que deben primar dentro de un equipo que representa a todo un país en la antesala de la Copa del Mundo. “Ahora hay cosas que me duelen, sí, me duelen. Pero yo tengo que tratar de ser justo. Y no puedo privilegiar una cosa con respecto a otra. Si no, terminamos transformando la selección en un club de amigos. En una cofradía que nosotros estamos acá porque soy amigo de este o porque este me cae mejor que otro. No, no, yo eso no lo puedo hacer. El día que haga eso, le tengo que decir: «Chicos, me voy. No estoy»", advirtió tajante de cara a lo que viene.
Para finalizar, Alfaro asumió con total naturalidad la posibilidad de fallar en los aspectos estratégicos del juego, pero marcó una frontera infranqueable en lo que respecta al respeto y la conducción del grupo humano: “Yo me puedo equivocar en todas las decisiones. Me puedo equivocar en la lista de los 26, en haber convocado a los 26 mal. Me puedo equivocar en el planteo. Me puedo equivocar en los cambios. Me puedo equivocar en un montón de cosas. Ahora, en el manejo de las personas, yo no me puedo equivocar. No me puedo equivocar".

