Una justicia que comete injusticia

Un sistema de justicia serio, generalmente, es el reflejo de un país serio. Como vivimos en un país kachiãi, no podemos aspirar a demasiado. Lo que le pasó al comisario principal Nilson César Salinas, quien fue involucrado injustamente con una banda de narcos, es una de las tantas muestras de nuestra patética realidad.

Nilson  Salinas, con la barba crecida durante su encarcelamiento, aparece sonriente junto a dos suboficiales de la Agrupación Especializada, tras recibir su oficio de libertad.
Nilson Salinas, con la barba crecida durante su encarcelamiento, aparece sonriente junto a dos suboficiales de la Agrupación Especializada, tras recibir su oficio de libertad.Archivo, ABC Color

El 28 de octubre pasado, el Ministerio Público y la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) ejecutaron la histórica segunda fase de la operación North, que consistió en la detención de 19 policías que supuestamente daban protección principalmente en Pedro Juan Caballero a la banda del narcotraficante brasileño Levi Adriani Felicio.

El citado capo había caído preso dos semanas antes, en la primera etapa de la investigación, en la que también resultó detenido su principal colaborador, el paraguayo Marcio Gayoso, alias Candonga.

En realidad, se emitieron órdenes de captura contra 21 policías, pero uno de ellos ya estaba preso desde un mes antes por un hecho similar y otro permanece fugitivo hasta ahora. Todos los uniformados fueron supuestamente grabados hablando por celular con Candonga, el secretario de Levi.

Uno de esos 19 detenidos del 28 de octubre pasado fue el comisario principal Nilson César Salinas Saldívar, de 49 años de edad, egresado de la promoción 1993 de la Academia Nacional de Policía.

El citado efectivo fue procesado por asociación criminal y cohecho pasivo agravado (coima), porque, según el acta de imputación, “siendo jefe de la Comisaría Tercera (de Pedro Juan Caballero), se habría comunicado con Marcio diciéndole que Centurión le dio su número. Marcio le reclama (a Salinas) por qué le habría llamado a Centurión para decirle que ellos aún no se acercaron ese mes, siendo que ya fue un secretario a llevarle (la plata). Nilson Salinas le reconoce que ya fue, a lo que Marcio le pide que libere a un secretario suyo que está ahí”.

Una burrada

Básicamente, la Senad, que es la institución que efectúa las interceptaciones, informó a la Fiscalía que Nilson César Salinas recibió dinero de parte de los traficantes y que además dejó en libertad a un miembro de la organización criminal que estaba preso en su unidad, la Comisaría Tercera de Pedro Juan Caballero.

Ante estos elementos, el comisario principal fue detenido, imputado, expuesto públicamente mientras estaba esposado y además encarcelado bajo el mote de polinarco.

Sin embargo, como la verdad a la larga prevalece, dos semanas después de su encierro injusto la misma Fiscalía se dio cuenta de que, había sido, no era Nilson César Salinas el que fue grabado hablando con los narcos, sino otro comisario del mismo apellido.

La imperdonable burrada se descubrió cuando la Policía informó que Nilson César Salinas estaba en Luque haciendo el curso para ascender a comisario general aquel 16 de octubre de 2018, que fue la fecha en que se grabó la comunicación entre el tal comisario Salinas y el supuesto narcotraficante Marcio Gayoso, alias Candonga.

Al mismo tiempo, la Policía avisó a la Fiscalía que el jefe de la Comisaría Tercera de Pedro Juan Caballero en aquella época efectivamente era otro comisario Salinas, en este caso Gilberto Ramón Salinas Gómez, quien coincidentemente es camarada del que fue encerrado injustamente.

Ahora, la Fiscalía deberá enmendar el grave error que le hizo cometer la Senad, y tendrá que procesar seguramente al comisario correcto.

Se culpan entre todos

Uno de los aspectos más graves de la injusticia que cometió la justicia paraguaya contra el comisario principal Nilson César Salinas es que ninguna de las instituciones responsables al menos salió públicamente a asumir el error y a explicar a la ciudadanía cómo se llegó a semejante equivocación.

La Policía Nacional, institución a la cual pertenece Salinas, alegó que a ellos nadie les consultó previamente quiénes podrían ser los policías grabados.

La Fiscalía, en tanto, argumentó que es la Senad la institución que graba las llamadas y que son sus analistas los que identifican las voces e informan de quiénes se trata.

La Senad, a su vez, justificó que en el proceso de identificación de las voces grabadas sí participaron agentes de la Policía Nacional y dio a entender que los agentes de esta fuerza fueron los que individualizaron a sus camaradas supuestamente corruptos. Sin embargo, la identidad de esos policías responsables no fue divulgada.

Así el panorama, Nilson César Salinas pasará a ser seguramente uno más de los cientos de miles de inocentes que fueron acusados y encarcelados sin merecerlo.

Siempre va a haber errores

Es cierto, los errores se pueden cometer, y seguramente se van a seguir cometiendo en investigaciones tan complejas como esta, pero cuando suceden, por los menos las personas o instituciones responsables deberían dar la cara, tal como expusieron públicamente la cara de sus víctimas.

Cómo sigue la vida después para una persona como Nilson César Salinas. Cómo seguramente prosiguió la vida de miles de inocentes víctimas de una justicia que comete injusticias.

ileguizamon@abc.com.py