Urgentemente, la frontera ya necesita una figura de autoridad

Fahd Jamil Georges fue el último gran patrón que tuvo la frontera paraguayo-brasileña. Él sí era lo más parecido a un “padrino” de la mafia representado en tantas películas del género de gánsteres.

¡Se busca  patrón!
¡Se busca patrón!Archivo, ABC Color

Cuando Fahd gobernaba Pedro Juan Caballero y Ponta Porã, casi nadie moría sin merecerlo. No había prácticamente víctimas colaterales en la guerra entre facciones. De hecho, aún no había facciones, porque El Padrino era el único líder.

Cuenta una vieja anécdota, que puede ser cierta como fantasía, que una vez fue robada una camioneta de un inocente en Pedro Juan Caballero. La víctima no fue a la Policía, sino con El Padrino. Al día siguiente, el vehículo apareció lavado y con el tanque lleno frente a la casa de su propietario.

El impopular refrán de que “en la época de la dictadura se vivía mejor” se podría aplicar perfectamente a la frontera, solo que hay que cambiar la palabra dictadura por la de patrón.

Histórica y estadísticamente, cuando había un patrón en la frontera, no se registraban tantas muertes inocentes. Incluso estaba prohibido tocar a las familias de los mafiosos. Si irremediablemente alguien tenía que morir, por alguna falla, pues moría solo esa persona y no su familia.

Por ejemplo, el 22 de mayo de 2019, un ataque de sicarios en Pedro Juan Caballero que estaba dirigido a un solo objetivo, al final, segó la vida de otras cinco personas inocentes que casualmente estaban con el que en realidad estaba marcado.

Cuando eso, y desde hacía tres años, la frontera se había convertido en tierra de nadie, justamente después de la muerte del último patrón del hampa, Jorge Rafaat Toumani, quien fue el que más cerca estuvo de parecerse a lo que en su momento fue Fahd Jamil Georges.

El asesinato del periodista brasileño Leo Veras, ocurrido el miércoles de noche en Pedro Juan Caballero, es producto justamente del descontrol que persiste en la frontera desde el asesinato de Rafaat.

El Estado siempre estuvo ausente, por ende, no cuenta como figura de autoridad, aunque en teoría debería ser así.

Ante un Gobierno inútil (el actual y todos los anteriores), la frontera siempre se gobernó sola, bueno, con un jefe de facto, un patrón del hampa. Pero cuando no hay un rey en el trono, la anarquía se puede tornar en la amenaza más peligrosa para un pueblo.

Aunque duela decirlo, Pedro Juan Caballero y Ponta Porã necesitan urgentemente un nuevo patrón.

Muchos estuvieron cerca. Después de Rafaat, asomaron por ejemplo Jarvis Chimenes Pavão, pero terminó extraditado al Brasil. Elton Leonel Rumich da Silva, alias Galán, también cayó preso en Brasil. Sergio de Arruda Quintiliano Neto, alias Minotauro, igualmente acabó encarcelado en su país.

Mientras esa figura de autoridad no sea repuesta, el PCC, el Comando Vermelho, los clanes familiares o políticos van a seguir haciendo lo que quieran en la frontera. Se van a seguir matando. Pero no importa si se matan entre ellos. Lo realmente grave es que maten a inocentes. Eso sí debe acabar.

ileguizamon@abc.com.py