Actualmente, la Penitenciaría Nacional de Tacumbú se ha convertido en una verdadera ciudadela con 3.400 internos, de los cuales solo 900 están condenados. La población penal también esta compuesta de unos 600 maleantes conocidos como pasilleros, la mayoría de ellos adictos a todo tipo de estupefacientes, especialmente al crack.
Estos deambulan por los pasillos, debido a que no tienen cabida en ninguno de los pabellones ya que no tienen parientes, visitas ni abogados y se dedican al pillaje y a otras actividades inadmisibles entre los mismos reos para conseguir sus dosis diarias de droga.
Evidentemente, el ocio era la madre de todos los vicios y males entre los reclusos de Tacumbú, ya que todas las iniciativas y proyectos llevados a cabo por las autoridades del penal no generaban el entusiasmo suficiente en la población, para salir de la modorra agravada por el hacinamiento y la falta de las mínimas condiciones para la rehabilitación.
En el marco de esa situación, a mediados del 2016, tras una iniciativa del titular de las Asociación Nacional de Boxeo (ANB), Fabio Romero, apoyado por las autoridades del Ministerio de Justicia y del penal, a más de algunos empresarios que colaboraron para la compra de un ring y de los equipos, se instaló un gimnasio en uno de los pabellones y luego se escogieron a los primeros reclusos para la práctica del boxeo.
Uno de los primeros atletas inscriptos fue Richard Morais, boxeador profesional, que a causa de las drogas cayó en la delincuencia y en el 2013 fue detenido y encarcelado por un hecho de robo agravado. El hombre fue condenado a siete años de prisión en un juicio oral y público.
Luis Villagra, director de Tacumbú, resaltó el hecho de que el regreso a las práctica del boxeo alejó definitivamente a Morais de las drogas, como a muchos otros y actualmente ya se encuentra totalmente recuperado. Es más, el púgil paraguayo ganó por nocaut la primera pelea internacional realizada en la cárcel de Tacumbú, al boxeador formoseño Rubén Aguilar. Este combate fue presenciado por la mayoría de los internos, quienes vibraron con cada golpe propinado por el compatriota a su ocasional rival. Esta pelea sirvió para que muchos otros internos se sumasen a las prácticas deportivas.
“Inclusive, este triunfo abre la posibilidad a Morais para próximos combates internacionales y que el mismo pueda seguir su carrera desde la misma cárcel”, explicó Villagra.
Campeonato de futsal
El rotundo éxito del boxeo alentó a las autoridades del Ministerio de Justicia de la penitenciaría a implementar otras disciplinas deportivas entre los reclusos. El reducido espacio y la precariedad de las instalaciones no fueron obstáculos. Gracias a la autogestión y colaboración de los mismos presos, la pista del tinglado del penal fue acondicionada para la práctica del futsal. Precisamente, en los últimos días de junio, se dio el puntapié inicial al primer campeonato de futsal en Tacumbú, con la participación de 21 equipos de todos los pabellones y fue con la presencia de la selección nacional de Futsal FIFA. Jugadores, cuerpo técnico, asistentes, kinesiólogos y hasta réferes, todos son parte de la población penitenciaria. Los atuendos, las pelotas y los elementos básicos fueron donados o adquiridos por recursos propios de los atletas.
El presente campeonato tendrá una duración de tres meses y se prevé su conclusión para el 24 de setiembre, día de la festividad de la Virgen de la Merced, santa patona de los reclusos.
Cada práctica de los diferentes equipos de futsal genera toda una algarabía entre los reos y con el correr de los encuentros se suman más internos que quieren formar parte de esta iniciativa, explicó el director Luis Villagra.
Crack, la droga más destructiva
Una altísima cantidad de la población penitenciaria es adicta al crack, que actualmente es considerada la droga más nociva, ya que su consumo habitual genera daños irreversibles y la muerte en unos tres años. Actualmente, en Tacumbú existen unos 600 pasilleros, casi todos ellos adictos a esta sustancia; estos reos no tienen cabida en los pabellones, debido a que su extrema pobreza los obliga a robar y vender todo lo que tienen a su alcance para poder acceder a las dosis de crack. Todos los controles implementados en la cárcel no fueron suficientes para evitar el ingreso de las drogas.
Familias enteras van a para las cárceles
EL crack es el residuo que genera la producción del clorhidrato de cocaína y su ingreso a nuestro país como una droga de consumo masivo se detectó a comienzos del 2007. Desde ese momento, familias enteras fueron a parar tras las rejas, ya que su comercialización genera importantes ingresos económicos ya que es una de las sustancias más adictivas. Incluso, esta drogas colaboraron en gran medida para el hacinamiento en todas las cárceles del país, ya que su consumo está íntimamente ligado con todos los hechos delictivos que actualmente azotan nuestro país.
Deportes alejan a los reos de los vicios
La recuperación de muchos adictos , principalmente en la cárcel de Tacumbú, fue simplemente gracias a la implementación de la práctica de los deportes. Efectivamente, el boxeo y el futsal motivaron a muchos a salir del ocio y las drogas, para sumarse a otras actividades y a tomar las distintas clases desarrolladas en el presidio para el aprendizaje de oficios que luego los puedan ayudar a reinsertarse a la sociedad y poder ganarse la vida honestamente. Inclusive, existen muchos reos que ya mantienen a sus familiares con el trabajo que desarrollan diariamente en los talleres instalados en Tacumbú.
Puntapié inicial
Los integrantes de la selección nacional de Futsal FIFA dieron el puntapié inicial al campeonato de futsal que actualmente se desarrolla en Tacumbú. Los equipos que lleguen a las principales posiciones recibirán premios en efectivo, que serán entregados por empresas privadas, que también apoyan la iniciativa de las autoridades penitenciarias.
Combate internacional
La victoria por nocaut del pugilista nacional Richard Morais, ante el formoseño Rubén Aguilar, le abre la posibilidad de próximos combates a nivel internacional. También puede servir para que las autoridades judiciales puedan otorgarle medidas alternativas a la prisión por su rehabilitación de la droga, buena conducta y la ayuda a los demás reos.
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