Debido a que sus delitos son hechos leves como robos y hurtos, y cada uno de ellos ya cuenta con un “abogado amigo”, salen rápidamente con medidas alternativas, pues la justicia ya no tiene en cuenta los antecedentes para otorgar esta medida.
A raíz de esto es que existen delincuentes con más de 30 antecedentes en las calles y siguen operando tranquilamente.
Por su parte, las autoridades penitenciarias analizan el traslado de los “pasilleros” a las distintas cárceles regionales del país, como una de las medidas más eficaces para aliviar la superpoblación en Tacumbú, que a esta altura del año es realmente acuciante.
Los “pasilleros” son verdaderos indigentes recluidos en la cárcel por delitos menores; casi todos son adictos al crack u otro tipo de drogas.
La mayoría de ellos son despreciados por sus mismos familiares y gracias a que cuentan con “abogados amigos” pueden salir rápidamente del penal. Sin embargo, una vez en la calle deben pagar los honorarios del defensor, lo que los obligar a volver a delinquir para conseguir el dinero.
Esta situación los obliga a entrar en un círculo vicioso que tarde o temprano los lleva a la muerte, señalaron las fuentes. Estos maleantes son considerados un verdadero drama, ya que se dedican al pillaje y a los asaltos en los distintos pabellones para poder sobrevivir.
Debido a que no cuentan con dinero para comprar drogas, rompen los fluorescentes para aspirar el polvo que estos artefactos llevan adentro y dejan a oscuras el penal.
