“Ya se retiró, vuelva mañana”, respondió a las 10:30 de la mañana del miércoles 10 de setiembre el mismo asistente del camarista refugiado en su despacho rodeado de cámaras de seguridad, como si fuera un búnker. El ayudante del magistrado cambió el tono de su voz y nos habló como un policía de comisaría barrial.
El camarista Melgarejo Coronel “hoy no recibe a nadie, no da audiencia”, expresó en un acento policíaco el mismo asistente el jueves 11 de setiembre, también a las 10:00, después de 24 horas del segundo pedido de audiencia.
De esa forma, realizamos tres gestiones para entrevistar al camarista Melgarejo Coronel a fin de conocer su opinión sobre el escrito de Gómez Frutos.
Lejos de atender los requerimientos de la gente, el camarista se limitó a esconderse. Se olvidó de que su deber es escuchar los requerimientos de la gente, en este caso de la prensa, sobre un hecho de interés público.
Con esta actitud, el camarista Melgarejo Coronel puso en entredicho su frondoso currículum que habla de altos conocimientos y entendimientos, porque prácticamente huyó de nosotros y evitó mostrar la cara para responder algunas preguntas simples. Melgarejo Coronel tampoco tuvo en cuenta una recomendación que hizo Sócrates a los magistrados: “Cuatro características corresponden al juez: Escuchar cortésmente, responder sabiamente, ponderar prudentemente y decidir imparcialmente”.
