Comprar una funda. El celular ya trae de por sí su propia protección, que en este caso es la carcasa, pero a su vez la propia carcasa es un elemento frágil que también puede sufrir daños. Una funda nos va a servir para que en caso de caída o golpe se reduzca de manera considerable el daño que pueda recibir y evitará arañazos que se puedan producir por su uso diario.
Protector de pantalla. Se trata de una lámina transparente cuya función es la de proteger y evitar el contacto directo de los dedos con la pantalla, esta lámina evitará que la pantalla pueda rayarse con el uso.
Mantener el equipo limpio. De vez en cuando es importante revisar la zona del micrófono, altavoz, conectores o la propia zona de la batería para comprobar que no tenga suciedad o polvo.
Transporte. Se ha de intentar siempre transportar el smartphone en un lugar amplio, evitando el llevarlo en lugares pequeños o que su terminal reciba presión.
Apagar el celular. Si dejamos siempre el teléfono encendido, el dispositivo estará siempre en funcionamiento, calentándose. Se recomienda que cada par de días se deje descansar el equipo, apagándolo por la noche.
Desactivar el 3G. A menos que necesites internet, tenerlo activado para la búsqueda de cobertura conlleva un esfuerzo extra por parte de nuestro teléfono.
Configuración general. Hay que intentar controlar lo que sería la configuración básica del celular. El brillo de la pantalla (no es necesario tenerlo al máximo ), volumen de llamadas, tiempo de bloqueo de pantalla cuando no está en uso… Esto ayudará a ampliar la duración de la batería.
Wifi. Activarlo solo cuando se vaya a conectar, de otro modo estará siempre buscando red y consumiendo batería
Apps. Ser sincero y eliminar aquellas que nunca se usan, solo están ocupando espacio
GPS. Siempre desactivado y configurar qué apps quieres que lo usen. Fuente: Movistar.
