Por ahora, “no hemos sabido de problemas mayores después del cierre”, indicó un portavoz del FBI, Jason Pack.
La amenaza consistía en que el virus que infectó a unos cuatro millones de ordenadores en el mundo, de los cuales se estima que unos 200.000 aún están afectados, sufrieran una caída total de su conexión a internet a partir del lunes, fecha en que expiró la autorización judicial obtenida por el FBI para poner en funcionamiento servidores de respaldo que permitían, hasta ahora, a las máquinas infectadas tener un tráfico normal de datos.
En noviembre del pasado año el FBI anunció la detención de los creadores del virus, seis estonios y un ruso, que a través del “malware” llevaban a los usuarios afectados a páginas no deseadas para embolsarse compensaciones por el número de visitas, por las que lograron de manera fraudulenta al menos 14 millones de dólares.
