A los que amamos el protocolo, la etiqueta y las buenas maneras, observar a Ivanka Trump desde la perspectiva del protocolo y ceremonial en verdad fue un verdadero deleite.
Por ser la hija del presidente de los Estados Unidos siempre ha estado sujeta al ojo público, y mucha tinta se ha gastado en publicaciones sobre ella, pero en este artículo quisiera abordar de manera objetiva el mensaje que trasmitió a través de su imagen y el protocolo que se movió a su alrededor.
¿Por qué todos quedamos tan fascinados con ella?
Desde el corte de pelo que estrenó en su gira por Latinoamérica por el que los especialistas aseguran proyecta mayor autoridad, la vestimenta que utilizó hasta la calidez en su personalidad fueron aspectos que llamaron la atención.
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Muchos dijeron que rompió el protocolo al bailar una polca en uno de sus recorridos. Sabemos que el protocolo no se rompe ni se salta, simplemente se flexibiliza a las circunstancias, circunstancias que pienso ya estaban de alguna manera previstas, pensando en la rigidez de la seguridad que acompaña a este tipo de personalidades, pero vayamos de vuelta… ¿por qué cayó tan bien?
n Cercanía: por ser la hija de un mandatario de los Estados Unidos creeríamos normalmente que no podría trasmitir proximidad, pero para sorpresa se la vio muy desarrollada, incluso sin hablar español.
n Sencillez: nadie habló de la marca de la ropa que usó o su precio; todos dijimos: “qué sencilla es”. Recuerden siempre que la primera impresión es fundamental, ella la usó a su favor, nada de estridencias ni joyas llamativas.
n Protocolo: bailó polca, tomó tereré; claro mensaje de que se adapta a las costumbres del país que visita, según dicta el protocolo.
n Comunicación: se cambió los zapatos con tacos por unas chatitas para estar acorde con el escenario que le tocó, atendiendo que la misión principal del protocolo y la imagen es la comunicación. Con este cambio demostraba que quería estar cómoda y que estén cómodos con ella.
Por estas razones y muchas más, doy la pauta de que la naturalidad, sencillez y discreción siguen siendo necesarias, como los pilares que sostienen no solo a la elegancia, sino al protocolo, las buenas maneras y la imagen (palabra tan usada en estos días).
Quiérase o no, estudiado o no, Ivanka Trump logró su cometido: llegó la mujer, no el vestido.
Hasta la próxima entrega…