Este cuadro viral denominado coronavirus expone al canino a síntomas gástricos, como diarrea, vómito, que lo descompensa hasta que se deshidrata y queda muy débil, incluso tiene fiebre y dolor abdominal. “Sin un buen tratamiento, el can probablemente morirá. Se transmite de perro a perro por contacto directo: el enfermo defecó en un lugar y el sano comió el pasto, por ejemplo. El arma es la prevención junto con la vacuna que se aplica a los 45 días”, nos dice el doctor Diego Dacak, veterinario.
“Una vez que el animal tiene coronavirus, el tratamiento es sintomático, para revertir el vómito y la diarrea; si no se hizo la vacuna, ya no sirve en ese momento. La mejor protección es preventiva”, reprisa el profesional.
El intestino del perro es atacado por esta enfermedad infecciosa, de curso agudo, que desde luego puede afectar a todas las edades, pero el cachorro es el más susceptible. “Ante sus señales tenemos que descartar el parvovirus, ya que son afecciones concomitantes y la vacuna cubre las dos enfermedades. Si se trata a tiempo, el perro se puede salvar”.
Es importante estar atentos, porque siempre está expuesto a contraerla; si aparece en un cachorro, la camada corre peligro y debe separarse.
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Las vacunas
La vacuna contra el parvovirus y coronavirus se aplica a los 45 días de nacido el cachorro. Se repite al año y, luego, en forma anual. A los 15 días posteriores, el perro recibe la vacuna sextuple que le protege de moquillo, parvovirus, hepatitis, adenovirus, para influenza, lepstospira, en tres dosis con un intervalo de 15 días cada una. A los cuatro meses, la vacuna contra la rabia y, al año, se repite la sextuple y contra la rabia. La prevención es la mejor arma y se apoya en una buena alimentación.
mirtha@abc.com.py / Foto archivo de ABC Color
