Vivió en Estados Unidos, donde estudió cinematografía; luego, en Argentina fundó su empresa productora, con la cual escribió más de 30 guiones y libros. Esta labor lo llevó a viajar, participar de varios festivales internacionales y lanzar, en el 2010, Felipe Canasto, su primer largometraje.
Darío decidió retirarse temporalmente de la escena pública, relegó la creación artística a su tiempo libre y enfocó su atención principalmente al sector financiero.
Quizá por miedo, explica, nunca más mostró su producción, hasta ahora, que luego de varios años de estar alejado se decidió a inaugurar una muestra con enfoque social y, a la vez, también presentó su página web.
Él nos cuenta sobre lo que demostró durante la semana de exposición de su bitácora multidisciplinaria, así como sobre lo que se puede hallar en cardona.com y sus proyectos para el 2020.
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¿Cuántos años en el rubro y cómo inicia ese transitar? Son 25 años de labor. Era aún muy pequeño cuando empecé a tener conciencia de quién era, a darme cuenta de qué quería. Me inicié grabando cortos a los 17 años de forma totalmente autodidacta y, luego, produje las Ferias Asunción Habita, Asunción Convulsiona y Asunción Despierta, una de las mayores ferias artísticas multidisciplinarias realizadas en el Paraguay. Tras haber grabado unos 12 cortometrajes, decidí salir del país para estudiar en el American Film Institute, en los Estados Unidos. Allí me formé en cinematografía y con los años logré montar dos empresas, una de escritura y otra de producción. Conseguí desarrollar diferentes proyectos financieros, literarios y mi primer largometraje.
¿Recordás qué fue lo que te motivó a iniciarte en el arte? Imagino que fue una inquietud física y mental de expresarme de un modo distinto que no sea solamente hablar. En un mundo de ideas, muy chiquito, un día veo una maratón de películas que despertaron un caos y unas ganas muy intensas de entender cómo podía ser yo parte de ellas. Así empecé a pintar y escribir cuentos sobre las películas que veía.
¿Cómo describís tu trabajo? Creo que el trabajo no lo describe uno, pero si alguna palabra pudiese utilizar es interdisciplinario. Creo que el tipo de creación a lo que hoy me ajusto tiene que ver con no temer las barreras entre la literatura, la imagen y la web. Me identifico más como creador, porque todos estamos creando todo el tiempo. El acto de manifestar o no lo que creamos, ya es cuestión individual.
Desde tu primer largometraje a la fecha ¿cómo definís tu crecimiento artístico? Después de Felipe Canasto hice como una burbuja, donde me encerré a recopilar 14 años previos de momentos grabados con mi teléfono, más 15 años de escritura, guiones y novela, y mucha fotografía intervenida con la mano. Entonces decidí editarlo, el resultado de todo esto es www.cardonah.com.
¿Qué tipo de contenido se puede encontrar en esta web? Se trata de un sitio donde se hospedan mis guiones cinematográficos, algunas obras literarias, mis proyectos ya culminados y los avances de los trabajos que vienen. Básicamente, contiene todas mis creaciones literarias y proyectos, como guiones, cuentos o microcuentos, desarrollados durante más de una década y que pueden ser explorados y descargados.
Recientemente también presentaste una bitácora multidisciplinaria, ¿de qué se trató? Esta bitácora comprendió fotografía, videoarte e instalaciones y una colección de obras que conforman esta muestra que fue concebida en diversos formatos. Por un lado, tres series plásticas denominadas Vaticano, Bruma y Carnívoros; piezas fotográficas intervenidas con pigmentos, ácidos y láminas de oro. Las imágenes fueron seleccionadas de mi archivo personal; más de 25 años viajando y retratando vivencias. Elegí este medio porque la fotografía permite editar la realidad. Las piezas de esta serie tienen dos tamaños: las regulares, de 90 x 110 centímetros, y las de mayor escala, de 400 x 110 centímetros. Durante esta exposición, también debutó Limerencia, una obra de videoarte y ficción, durante la cual los actores hablan del amor. Se trata de un mediometraje grabado completamente con la cámara del teléfono y cuenta con 22 minutos de duración. El término hace referencia a un estado mental involuntario, propio de la atracción romántica por parte de una persona hacia otra. Cuenta con un metraje propio, realizado a lo largo de estos años y combinado con las actuaciones de Margarita y Paola Irún, Jorge Báez, Sonia Amarilla, Ana Rosa Guggiari, Hernán Melgarejo, Alicia Guerra y Fabio Chamorro.
Te retiraste temporalmente, ¿qué te motivó a regresar al ámbito artístico? La razón principal por la cual decidí volver fue enfrentar mi autoexigencia; entender que no hay producto perfecto y que nunca va a existir y que de algún modo es como rebelarme contra mis miedos y desnudarme. Es darme cuenta de que el trabajo no era solo mío, sino también de todo el equipo que trabajó conmigo durante todos estos años y que, también, la obra desde el momento en que la cedemos al público le pertenece a su universo.
¿Proyectos para el siguiente año? Para el 2020 viene AMO la película, un documental de ficción que habla sobre los buscadores y exploradores del amor, una mezcla de contar historias mientras intervienen productos físicos y se devuelve a quienes los intervienen. Es la gestación de un sello de compromiso social. Además, el sitio web Amo.do, un social store, que sería una tienda con historias y productos de responsabilidad social, desde donde vamos a contar la historia de los artesanos, los artistas y, a veces, de los productos que vamos a promocionar en la web. Parte de las ventas van a ir a organizaciones nacionales e internacionales que el consumidor puede definir. Además de dos bitácoras más y la intención de dirigir una obra de teatro, el libro de posibilidades es infinito. Hoy que volví, siento que hay una necesidad absoluta de no encerrarse nunca más, de mirar de frente y estar afuera bailando y expresándose con y para otros.
Su pasión por las historias lo llevó no solo a escribir guiones, sino también a crear proyectos multidimensionales que buscan crear una nueva forma de comunicación.
Darío Cardona
Creador y productor, estudió cinematografía en el American Film Institute, en los Estados Unidos. Luego de varios años en retiro, presentó recientemente una exposición con sus últimos trabajos creativos, así como su propia página web.
JOY
Inspirado en la búsqueda de la felicidad, Darío también es el creador y propulsor de JOY, un proyecto que pretende lograr una nueva forma de comunicación para los seres humanos y así facilitar su objetivo hacia la felicidad. Según explica, JOY crea una interacción significativa entre los usuarios y cualquier otra parte de la sociedad: personas relacionadas o no con usuarios, tiendas, gobierno, medios sociales y otros servicios. Lo hace mediante la obtención de información ingresada por los usuarios, signos vitales, redes sociales, datos bancarios e, incluso, de la interacción con otros usuarios y sus dispositivos. El objetivo es dejar huellas positivas como reparaciones y mejoras en las escuelas, un programa de becas y asistencia social.
Fotos Heber Carballo, gentileza
