Marta Irene Cabrera Coenes, de Génesis centro prenatal, licenciada en Psicología y técnica superior en Obstetricia e instructora de gimnasia, ayuda a las futuras madres a relajarse y llegar a un parto sin estrés. La salud materna fetal también se logra con ejercicios guiados, pero además es importante que el ginecólogo dé su visto bueno para que ella empiece las rutinas. “Todo lo que le haga bien a la mamá será bueno para su bebé”, asegura Marta.
“Lo ideal es empezar los ejercicios prenatales a partir del cuarto mes de embarazo; en el segundo trimestre gestacional, consideramos que el bebé intraútero ya tiene el desarrollo y la fuerza necesaria para ejercitarse con su mamá”. Los ejercicios indicados, según la especialista, son gimnasia obstétrica para embarazadas, con contenido educativo e informativo; se desarrollan a través del yoga, pilates, natación y caminata. La actividad de entrenamiento físico debe ser aprovechada como una excelente oportunidad para que la futura mamá conozca los hábitos de vida saludable, nutrición, crecimiento del bebé. Además, los músculos se preparan para el parto y los beneficios del parto normal. “Todo ejercicio prenatal debe tener presente la respiración consciente, estiramiento, fortalecimiento y tonificación de los músculos que están comprometidos con el embarazo y en el momento del parto”.
Se pueden realizar, y se recomiendan, todos los ejercicios que estimulen el estiramiento y fortalecimiento de los músculos —según dice Marta— “de la columna, que sostienen el peso uterino, los músculos del perineo o suelo pélvico, ejercicios que promueven la circulación sanguínea, la oxigenación consciente para beneficio de la maduración de los pulmones del bebé y ejercicios de relajación, para el vínculo madre-hijo”. Entre las recomendaciones de la entrenadora se encuentran evitar trabajar con pesas, el cuerpo ya tiene su propio peso, tampoco faltan máquinas, o saltos, y la caminata no debe exceder los 20 o 25 minutos.
Salud psicofísica
“Sin dudas, la gimnasia es una actividad que promueve la salud; los movimientos que implican los ejercicios inciden en la salud psicofísica de la gestante, disminución del estrés, mayor sensación de bienestar y agilidad, menos presencia de molestias típicas del embarazo —como dolor de cintura, pesadez en la piernas, insomnio—, mayor predisposición y facilidad para el parto normal, estado de ánimo positivo y optimista, control de peso, mayor vínculo con el bebé, control de la presión arterial y el nivel de glucemia en sangre, además de embarazos que llegan a término”, según refiere la entrenadora.
Referente a los beneficios para el feto, se destacan “la oxigenación consciente de la madre, que promueve la maduración espontánea de los pulmones, la óptima circulación a nivel placentario y la estimulación del sistema nervioso, que potencia su capacidad perceptiva e intelectual. El niño tendrá buen peso al nacer, talla, perímetro cefálico y test de Apgar óptimo. El gran beneficiado con los ejercicios maternos es el bebé”.
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