Col de Bruselas

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Siempre es bueno conocer las bondades que nos ofrecen los alimentos. La col de Bruselas aporta varios beneficios para la salud, entre ellas, aunque parezca increíble, aseguran que ayuda a afinar las cuerdas vocales y mitigar los problemas de ronquera.

La col de Bruselas es una especie de repollo miniatura que integra la gran familia de las crucíferas, en la que aparecen registrados cerca de 338 géneros y 3709 especies de plantas, principalmente herbáceas, propias de regiones templadas o frías del hemisferio norte.

Su cultivo se remonta al siglo XIX, en la cercanía a la ciudad de Bruselas, de donde proviene su nombre. En diferentes lugares del mundo, los productores comienzan el sembrado en la época invernal y se limitan a extensiones pequeñas. Según el período, se recolectan tres tipos de bruselas: la precoz, que se recoge antes de los 150 días tras la cosecha; la intermedia, a los 150 y 180 días; y la tardía, luego de los 180 días. Su particular tamaño, generalmente de 2,5 a 4 cm de diámetro, es similar al de una pelota de pimpón.

Durante años fue calificada como una de las principales fuentes de vitaminas A y C para el organismo. Existen más de 100 investigaciones en la Biblioteca Nacional de Medicina (NLM, por sus siglas en inglés), que demuestran sus beneficios, uno de los más considerables es la reducción del riesgo de cáncer de mama, pulmón, vejiga, próstata, ovario y colon.

Llena de virtudes

Contiene buena cantidad de agua –más del 86 %–, representa un significativo aporte calórico debido a la presencia de un 9 % de hidratos de carbono. Está compuesta también por 3,38 % de proteínas y 4 % de fibra. Actúa como desintoxicante, antioxidante y antiinflamatorio. Son ricas en sulforafano, un químico perteneciente a la familia de la col, como brócoli, coliflor, col rizada y col de Bruselas, que arroja un efecto depurativo y fortalece el sistema inmunológico. Asimismo, entrega una reducida cantidad de ácidos grasos, omega 3, cinc y selenio. Su consumo es recomendado en la prevención de la diabetes, la disminución de los niveles de ácido úrico alto y colesterol, la regulación del funcionamiento de las tiroides, la protección de la hipertensión arterial, la preservación de un estado cerebral adecuado y el equilibrio en la formación de huesos resistentes.

Según estudios científicos, muchas de las toxinas ambientales pueden provocar cambios no deseados en el ácido desoxirribonucleico (ADN); no obstante, hay evidencias de que el de nuestras células es protegido por sustancias de origen natural derivados de la col de Bruselas.

Por último, se insta a ingerirla dos o tres veces por semana, como mínimo, en cantidades que deben oscilar entre una taza y taza y media.

Selección y almacenamiento

De textura firme y compacta, y de color verde intenso, la col de Bruselas no debe presentar hojas amarillentas o marchitas, ni aspecto hinchado, mientras que la zona del tallo debe lucir blanca y limpia. Para conservarlas por una semana en la heladera, lo ideal es almacenarla en una bolsa plástica con hoyos, sin previo lavado. También pueden ser guardadas en el congelador hasta por un año, pero enteras y serán hervidas durante cinco minutos antes de su consumo. Su disponibilidad en los supermercados es permanente todo el año.

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