¿Cómo elegir un huevo?

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El huevo es un alimento sano y considerado uno de los más completos, debido a la variedad de nutrientes que contiene y las diferentes posibilidades que se tiene de utilizarlo en la cocina.

Cuando se compran huevos, lo primero que hay que ver es la procedencia; esta debe estar garantizada por una marca responsable que identifique la fecha de producción. Luego verificar que la cáscara no tenga ninguna rajadura, porque por allí se pueden introducir gérmenes que dañan la calidad interna del huevo.

El tamaño es considerado algo de preferencia y está relacionado con el tiempo de postura y con el precio. El color de la cáscara está determinado por la genética de la gallina y no por la alimentación, como muchos hacen creer a los consumidores.

Eso de que los marrones son caseros es un mito que perjudicó la producción y el bolsillo de los compradores. El huevo de cáscara blanca o marrón no tiene diferencia nutricional alguna; es decir que para la alimentación, nutricionalmente, son exactamente iguales.

El color de la yema depende de lo que consumen las gallinas, ya que el tono amarillo es más intenso cuanto más pigmento tenga el alimento que reciben las aves.

El consumidor debe saber lo que compra. Los huevos deben ser comercializados en envases, con sellos que identifiquen su procedencia y certifiquen la calidad de los mismos. Además, para su venta deben ser separados por tamaño y no presentarlos mezclados.

Cuando se llevan a la casa, ponerlos en la heladera; no limpiarlos, para no sacarle el barniz natural protector que le da la gallina en el momento de la puesta, y así se pueden conservar por más tiempo y mantener mejor las propiedades nutritivas del mismo. Pueden conservarse por un mes.

Es recomendable guardarlos en su envase de cartón, para que no se contamine con los olores de las comidas. Si los va a mantener por mucho tiempo, no ponerlos en la puerta del refrigerador, sobre todo si esta se abre frecuentemente.

Al romper un huevo en un plato, lo bueno es ver una yema en el centro de la clara bien densa. Si la albúmina se extiende y la yema tiene baja altura, estamos en presencia de uno de mucho tiempo de puesta, de mala conservación o que procede de una gallina de más de 14 meses de postura, es decir, vieja. Los huevos frescos tienen la albúmina alta y bien pegada a la yema; esto permite una mejor presentación en el momento de cocinarlos en cualquier forma que sea.

Cuando hay dudas de la calidad del huevo, sumérjalo en un vaso de agua; si flota, no es fresco.

Nunca separe la yema de la clara con la cáscara del huevo, puede ser un agente de contaminación.

Si solo usa las yemas, las claras se pueden juntar y congelar por más de seis meses.

No es recomendable consumir la clara cruda, tiene una antivitamina B1 llamada avidín. La yema se puede consumirse sin cocinar en cualquier forma.

El consumo de huevos es una forma barata de alimentarse armónicamente, por la calidad y abundancia de sus nutrientes.  

Huevo en un vaso de agua

De acuerdo a la posición, podemos calcular cuándo fue la postura.

Horizontal, en el fondo: puesto hace 1 a 2 días.

Formando un ángulo de 20 grados: puesto hace 3 a 5 días.

Formando un ángulo de 45 grados: puesto hace 6 a 8 días.

Formando un ángulo de 60 grados: puesto hace 9 a 14 días.

En posición totalmente vertical y recta: puesto hace 15 a 30 días.

Tener cuidado si flota en la superficie. Tiene más de un mes de postura y no se recomienda su consumo.

 

Texto Dr. P. M. Gibert