Escuchar con los ojos

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Es licenciada en Trabajo Social, máster en Gerencia y Desarrollo Social, y docente en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción. Es intérprete de lengua de señas desde hace 23 años y actualmente ejerce el cargo de presidenta de la Asociación Nacional de Intérpretes de Lengua de Señas del Paraguay.

Afirma que su principal defecto –que siempre le cuestionan sus hijos– es su perfeccionismo exagerado. Laura Riveros Tapia es madre de María Laura, Ana Paula, Jazmín y Santiago, y es esposa de Oswaldo Rodríguez. “Es difícil reconocer nuestros defectos, pero los hijos son nuestros mejores maestros”, destaca. Laura se considera una persona abierta a la diversidad y no discrimina; para ella, todos los seres humanos tienen los mismos derechos. Desde hace 23 años trabaja como intérprete de lengua de señas. Anteriormente, el grupo de intérpretes era muy reducido, pero hoy día ya suman varios profesionales y, por sobre todo, jóvenes intérpretes están ocupando espacios de relevancia en las instituciones públicas que han dado una apertura a la inclusión de personas sordas al mercado laboral. Su primer contacto con la lengua de señas fue en su infancia, cuando era una de las guías en el grupo scout Don Bosco. Una niña sorda quiso ser parte de este grupo, pero le pusieron limitaciones a su ingreso, por no oír; esta actuación le pareció muy injusta a Laura y cuestionó esa discriminación. Desde ese momento, su interés por aprender la lengua de señas se fue acrecentando, hasta que tuvo la oportunidad de conocer a Emilio Pineda, del Centro de Sordos del Paraguay, quien fue su primer maestro.

¿A qué le atribuye su incursión en la lengua de señas? La sordera no es un problema, sino una forma de vivir, de ser persona, con un idioma y una cultura propios. Las barreras en la comunicación –que sí constituyen un problema– no son impuestas por las personas sordas, sino por la sociedad. Esta es la que discrimina, por no respetar la lengua de señas como lengua natural, como primera lengua de la comunidad sorda. El interés por aprender esta lengua y trabajar con las personas sordas fue mi opción de vida. No tenía familiares sordos en aquel entonces, y hablo en pasado porque desde hace unos años forma parte de mi vida una persona sorda maravillosa: mi yerno. Mi hija mayor, María Laura, también intérprete, está casada con Daniel Ocampo, un joven sordo y líder de la comunidad sorda de Colombia.

En su vida, ¿qué representa trabajar con personas sordas? Es mi mundo. Un espacio en el cual la lengua de señas nos unifica. Es importante aclarar que todas las personas tenemos capacidades especiales y necesidades diferentes; las personas sordas también, es decir, poseen potencialidades que solo pueden ser reconocidas si se respeta la lengua de señas.

¿Se trata de un espacio distinto? Se trata de una lengua, de un idioma diferente, un mundo visual en el cual la información entra y fluye a través de los ojos y no de los oídos. Por ello la imperiosa necesidad de reconocer, de respetar esta lengua de las personas sordas y no imponer otros métodos, en los espacios educativos y de información, que no responden a las necesidades de las mismas. Si bien la Ley de Lenguas de nuestro país dice: “Asegurar el respeto de la comunicación viso-gestual o lengua de señas”, no existe una reglamentación que garantice el cumplimiento de este derecho.

¿Qué hay más allá de una persona que no escucha? Hay una persona que no escucha con el oído, pero que sí accede a la información a través de los ojos; una persona que se comunica en un idioma diferente. Hay una persona con derecho a que su idioma sea respetado, y que ella sea reconocida como tal, es decir, como una persona con derechos y obligaciones. Como señala un mensaje de la comunidad sorda: “Yo escucho con mis ojos, hablo con mis manos, pero igual que vos, siento con mi corazón”. Así de simple.

¿Cuál es la importancia de la lengua de señas para los sordos? Es fundamental que la lengua de señas sea utilizada para la enseñanza de los niños, niñas y jóvenes sordos. Si bien desde el 2009 y gracias al apoyo del licenciado César Martínez, extitular de la Dirección General de Educación Inclusiva del MEC, la lengua de señas fue incorporada al sistema educativo nacional, desde entonces fueron escasas –casi nulas– las acciones tendientes al cumplimiento de esta resolución.

¿Cuál es la situación actual? Hasta el momento, el modelo educativo implementado en las escuelas de sordos no ha dado los resultados esperados para que las personas sordas accedan a estudios superiores en condiciones de equidad. La mayoría de las escuelas no basan su enseñanza en el uso de la lengua de señas y los pocos docentes, que la consideran como canal efectivo de comunicación, utilizan el español signado, el cual no es la lengua propia de los sordos, pero aclaro que esta situación no es responsabilidad exclusiva de los maestros, sino de la ausencia de una política pública acorde a las necesidades educativas de la comunidad sorda. Gracias al apoyo de la Facultad de Filosofía de la UNA, ya se concretó el proyecto para revertir esta situación, en concordancia directa con lo estipulado en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, de las Naciones Unidas. La inclusión de personas sordas a la carrera de Ciencias de la Educación ya está vigente.

¿Cuál es la mayor dificultad que enfrentan las personas sordas? Es la falta de políticas públicas que incorporen la lengua de señas como un derecho de la persona sorda. Esto se refleja en las inequidades para el acceso a una educación de calidad para las personas sordas, el cual se constituye es uno de los problemas principales y que, sin duda alguna, impacta negativamente en el acceso al mercado laboral de las mismas.

¿Cómo se creó la Asociación Nacional de Intérpretes de Lengua de Señas del Paraguay? La Anilspar fue creada en agosto del 2012 y fue el resultado de años de trabajo de intérpretes y personas sordas, quienes anhelábamos contar con una asociación que tenga como uno de sus fines principales “proporcionar y fortalecer la formación profesional integral, permanente y actualizada a los intérpretes de la lengua de señas paraguaya”. A través de una asamblea democrática, en la cual votaron intérpretes y personas sordas, fui elegida presidenta de dicha institución.

¿Qué consejo nos deja? Llamo a la reflexión a los trabajadores de la prensa, pues son reincidentes las situaciones incómodas en los espacios en los que interactuamos los intérpretes y periodistas. Por favor, tomen conciencia de que la información que reciben las personas sordas, de parte de los intérpretes, es visual, por lo tanto, cuando los compañeros de los medios de comunicación se interponen entre la persona sorda y el intérprete de lengua de señas, se pierde la información y la comunicación se interrumpe.

Laura resalta que ejercer el cargo de presidenta en la asociación es un gran desafío, tanto para ella como para el excelente equipo humano que la acompaña en esta tarea. Su objetivo principal es promover, defender y difundir el reconocimiento oficial de la figura del intérprete de lengua de señas, intérprete sordo y guía intérprete para personas sordo-ciegas, ante cualquier persona o entidad pública, así como también privada.

Proyectos

Con referencia a las políticas públicas para las personas sordas, Riveros indica que “hay mucho camino por recorrer. En primer lugar, la falta de datos estadísticos fiables sobre la cantidad de personas sordas en nuestro país limita la elaboración de políticas para el sector”. Desde la Asociación Paraguaya de Sordos, de la cual forma parte, ya han ejecutado proyectos sociales en articulación con organizaciones de la sociedad civil, a nivel nacional e internacional, e instituciones del Estado, específicamente en temas referidos a la inclusión laboral a los microemprendimientos y al área de la salud, dirigidos a las personas sordas. Actualmente, están apoyando al Centro de relevo, de comunicación accesible para personas sordas del Paraguay, servicio que se constituye en una muestra de que sí es posible el trabajo articulado entre el Estado y la sociedad civil. “El Centro de relevo es una realidad que marcó un antes y un después para la comunidad sorda en el acceso y disfrute de uno de los derechos básicos de todo ser humano: el acceso a la comunicación y la información. En este caso concreto, el acceso a la lengua que identifica a la comunidad sorda: la lengua de señas, logrando como resultado que a partir del 2015 el Centro de relevo forme parte de la política de comunicación inclusiva del Estado paraguayo”.

“El modelo educativo implementado en las escuelas de sordos no ha dado los resultados esperados para que las personas sordas accedan a estudios superiores en condiciones de equidad”

Texto darzamendia@abc.com.py