En ambientes exclusivos, como un hotel de cinco estrellas, todo el mundo tiende a simular el manejo adecuado de las normas de protocolo, pero en algunas ocasiones hay comportamientos que pueden traicionarnos, como la diferencia en ser simplemente un criticón y el ser exigente. La exigencia, si es la adecuada, como comentar con educación algo que nos hubiera gustado mejorar, es señal de distinción y ayudará al hotel a saber qué quieren sus clientes y en qué cosas pueden mejorar. La exigencia en estos casos, casi siempre, es señal del gusto por la calidad.
Los hoteles de lujo ofrecen mucha atención al cuidado de sus huéspedes y en todo momento están atentos a que no les falte nada en su habitación. Es esa la razón por la que pasan varias veces al día a limpiar, recoger y reponer lo que sea necesario. Esto no tendría que molestarnos; si no nos gusta que golpeen o entren a la habitación, debemos acordarnos de poner el cartel de “no molestar”.
Las estrellas que ostentan los hoteles están en relación directa con el servicio que prestan a sus huéspedes. Recuerda que en un hotel de cinco estrellas las propinas son mayores. Por eso, cuando te acercan el automóvil es correcto entregar propinas al valet parking por el servicio prestado. Esta estimulación puede variar según la distancia y las condiciones climáticas.
Algunos consejos útiles
Siempre que nos encontremos a algún componente del equipo del hotel en los pasillos, el hall o cualquier lugar, una regla de buena educación sería saludar. Un simple saludo puede mejorar su día y el tuyo, y el trato que tengas con ellos revertirá en tu beneficio.
Los hoteles se hicieron para descansar y hay que conservar ciertos comportamientos de conducta, para no incomodar a los demás; nada peor que un huésped ruidoso, irrespetuoso y desconsiderado, quien con sus comportamientos termina incomodando a los demás.
Sacar las provisiones del minibar para luego comprar los mismos productos y reemplazarlos no es una actitud elegante. Hoy en día, los nuevos hoteles están instalando sensores que, inmediatamente al retirar algún producto del minibar, lo cargan a la cuenta.
No te lleves las almohadas de plumas, batas y toallas de los hoteles. Lo que sí puedes llevar son los potes de champú y otros amenities.
Si te advierten que está prohibido fumar en la habitación o espacios internos, o ves señales que lo indican, obedece. Las multas por pasar por alto esta norma pueden ser de hasta USD 500 y son innegociables.
No pienses que, porque estás pagando, puedes hacer lo que quieras. Evita sacar las bandejas del room service, con olorosos y desagradables restos de comida, afuera de la habitación o dejarlas en el piso. Eso es de pésimo gusto.
Para finalizar este material, no olvidemos que el comportamiento adecuado de las personas está marcado por unas claras normas de etiqueta y protocolo, que muchas veces se limitan a seguir el sentido común, que en algunas ocasiones es el menos común de los sentidos.
Hasta la próxima entrega…