Dmitry Rykhlov, solista del Ballet Bolshoi de Moscú y maestro de la única filial en este lado del continente de la Escuela del Teatro Bolshoi de Rusia, con sede en Joinville, Santa Catarina, Brasil, visitó nuestro país en compañía de Eduardo Boechat, pianista y sound designer de la institución más admirada del mundo del ballet clásico.
Los expertos ofrecieron maratónicas clases magistrales de danza clásica, invitados por la Universidad del Norte, donde se desarrollaron la mayoría de estos encuentros entre instructores y bailarines, quienes mostraron una por una sus rutinas para luego acoger con sumo interés, orillando casi la emoción, cada uno de los comentarios y consejos técnicos de ambos representantes del Bolshoi.
Para el maestro ruso Rykhlov, fue su primera vez en Paraguay y la experiencia le resultó sumamente grata. A través de una traductora, manifiesta que le encantaría volver a ofrecer más talleres en el país, porque notó las ganas de aprender de todos los que participaron de las clases y los ensayos.
Sobre lo que pudo apreciar en cuanto al nivel de los bailarines paraguayos, destaca que observó a exponentes esbeltos, con muchas condiciones y entre ellos también a amateurs. En ese sentido expresa que en el ballet cada persona es muy individual y diferente. “En mi estudio de Brasil tengo a mi cargo a 14 bailarines y cada uno se mueve y baila como le nace. Por ello no hay mucha diferencia entre bailarines de Rusia o de Brasil, porque el ballet es universal”.
Por su parte, Eduardo Boechat, originario de Río de Janeiro, acompaña a la escuela casi desde su formación. Tras la apertura de la filial del Bolshoi en el 2000, en Joinville, participó de un casting para integrar la academia como maestro de piano. Hoy ya se convirtió en director de sonido de la Compañía Joven de la Escuela del Ballet Bolshoi, desde su habilitación en 2008.
En esta dependencia de la academia ingresan puntualmente ocho bailarines por año y solo se selecciona a los mejores a través de un casting. La Compañía Joven del Teatro Bolshoi ofrece un promedio de cuatro funciones por mes recorriendo el vasto territorio del vecino país, y muchos de sus exalumnos ahora bailan en Europa y Estados Unidos.
Escuela rusa
Boechat fue uno de los responsables de que esta experiencia Bolshoi se convierta en realidad gracias a sus lazos de amistad con Paraguay. Para él, este encuentro no solo se constituye en un interesante intercambio, sino también en una veta para hallar bailarines con proyección internacional.
“En estas clases también compartimos con profesionales del Ballet de la Uninorte, del Municipal y el Nacional, y la impresión fue más que positiva. Consideramos un logro importante haber traído a un profesor de la escuela rusa para brindar sus conocimientos por primera vez en Asunción. Creo que nunca ocurrió tal cosa en Paraguay, y muchos de los estudiantes pudieron aprender posiciones y técnicas de una de las escuelas más prestigiosas del mundo del ballet”.
Otro punto resaltante fue el nivel de los participantes. “Muchos mostraron técnicas de las escuelas francesas, italianas o inglesas y quedaron maravillados con la escuela rusa, y para comprender esto se debe tener cierto nivel de conocimientos. Ningún ejercicio que el maestro solicitó cayó en saco roto, porque todos pudieron ejecutarlos. Este es un punto inicial muy bueno y hay propuestas para que volvamos. Todo fue extraordinario”, apuntó.
Por primera vez, en los más de dos siglos de existencia del Teatro Bolshoi de Moscú, su metodología completa de enseñanza está siendo adaptada y aplicada en otro país, bajo la supervisión de maestros de Rusia. La Escuela del Teatro Bolshoi mantiene en Brasil el mismo objetivo social que motivó la creación, en 1773, de la Escuela Coreográfica de Moscú: posibilitar el crecimiento cultural a niños de familias socialmente desfavorecidas, por ello el 85 % de las vacantes son para alumnos becados.
EL BOLSHOI
La historia del Ballet Bolshoi comienza en 1773, en un orfanato de Moscú, donde se empezaron a impartir clases de danza. En 1776, la compañía que se conformó comenzó sus actuaciones y, en 1825, se trasladan al Teatro Bolshoi. Alexander Gorsky fue uno de sus principales directores y se mantuvo en su puesto durante casi 50 años. El maestro ruso que visitó nuestro país, Dmitry Rykhlov, es solista del Bolshoi desde 1997. Participó de todas las giras mundiales del renombrado ballet e interpretó papeles principales en obras como Spartacus, El lago de los cisnes y Raymonda.
