Al frente de Todo Costura, Maureen Godofredo presentó, en el marco del Asunción Fashion Week otoño-invierno, sus líneas de máquinas de coser familiares e industriales; además de una moderna impresora textil, orientada a plasmar en las telas los diseños más originales.
Su historia en el mundo de la costura se inicia en 1984 con su padre, Ronald William Godofredo, quien —proveniente de Brasil— abrió en nuestro país un negocio de servicios técnicos dirigido a propietarios de máquinas de coser. “Con papá aprendí los secretos de la profesión”, expresa Maureen (39), todavía apenada por la ausencia física de su progenitor, al que le debe todo. “Siempre observábamos con mis hermanos cómo era el trabajo, el contacto con la gente y, por sobre todo, la dedicación que empeñaba papá en cada tarea”, recuerda. Según comenta, desde pequeña le gustaba el oficio, a tal punto que a los 18 años le dijo a su padre que deseaba su propio local. Ronald aceptó la propuesta y nació su primer negocio en 1992, que —a partir de 2006— se denominó Todo Costura.
Así, el interés que demostró Maureen, colaborando en las labores de su padre, se convirtió en un presente próspero. Mirando a sus hijos, con una sonrisa en su rostro, afirma confiada: “Estoy segura de que ellos seguirán con esto. De hecho, ya están trabajando en la empresa y los noto muy entusiasmados”.
A dos días de las elecciones, dice que el Paraguay necesita líderes con voluntad de cambio, que amen al país y que generen fuentes de trabajo. “Hay que dejar de lado los discursos estériles o, en todo caso, plasmar en realidad lo que tanto dicen en sus actos proselitistas. Necesitamos trabajar”, clama.
Maureen ve un crecimiento agigantado en el ámbito de la industria textil, por ello tiene planes de lanzar su propia marca de máquinas de coser y aconseja a todos los que tengan deseos de arrancar un emprendimiento de esta naturaleza que lo hagan con dedicación. “La dedicación es la clave”, concluye.
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