Una imagen exitosa en el ámbito político requiere siempre ser valorada de manera positiva.
Ser un político con buena imagen es mantener una congruencia y estilo que realmente validen el rol social que le ha sido asignado, es decir, la imagen política.
La insatisfacción y falta de credibilidad de los políticos, el desprestigio y desgaste del Gobierno, la desesperanza ante las instituciones públicas son la consecuencia de la mala imagen que los ciudadanos tienen de la política y, particularmente, de los partidos y actores políticos.
Cuando se incumplen las promesas de una campaña electoral o surge algún escándalo en el comportamiento de un político aficionado a la vida desordenada, lo que se deteriora “va más allá de una imagen personal”.
La imagen política es un recurso que, utilizado de manera inteligente, eficiente y estratégica, sirve para distinguir a los adversarios ampliando las capacidades de competencia, posicionamiento, diferenciación y rentabilidad electoral.
Aspectos a tener en cuenta en el momento de construir una imagen política positiva
- Ser percibido como una persona equilibrada, moderada, imparcial y objetiva.
- Proyectarse ante los medios de comunicación como una persona sensible, carismática y, también, con una gran capacidad de autocontrol.
- La honestidad e integridad deben formar parte de la reputación y prestigio.
- Tener sentido de pertenencia e identidad.
- Respetar y exigir el respeto de la ley.
- Poseer sensibilidad y alto sentido de la tolerancia.
- Demostrar apoyo y respaldo a los grupos marginados.
- Entender y proteger la pluralidad y diversidad ideológica de estas épocas.
- Soportar la crítica, el chisme, la intriga y todos los comentarios negativos que sus contrincantes depositarán en su persona y familia, entre otros.
Además de una imagen, un político deberá transmitir un mensaje claro, una propuesta que realmente pueda cumplir, ofrecer una serie de nuevas ideas que representen su visión y proyectos personales. En cada oportunidad que tenga, por mínima que sea, debe ser capaz de comunicar su mensaje; es decir, las causas por las que es mejor que sus competidores, así como las razones por las que la gente debe votarlo.
Hasta la próxima entrega.