Realizó la primaria en la escuela San Agustín y la secundaria en el colegio San Ignacio de Loyola. En el colegio era conocido como el sabelotodo del fútbol. “Siempre me gustó todo lo relacionado a los deportes, participé en la revista del colegio y me gustaba hacer trabajos de filmación y comunicación”, cuenta Nicolás Lithitx (29).
Terminó el colegio y, a los 18 años, hizo sus maletas y se fue a vivir en Buenos Aires, Argentina, para estudiar Periodismo. En ese momento quería probar la experiencia de vivir solo e incursionar en el mundo que le apasionaba: la comunicación deportiva. “Nunca pensé en otra carrera. El Periodismo era lo que quería hacer. La única influencia que tuve para decidirme fue que mi papá era muy futbolero; siempre miraba los partidos con él y no solo los de mi club favorito, sino absolutamente todos los de la tabla”.
Así empezó a trabajar en radios de AM y FM, de Argentina, donde cubría partidos del Campeonato Nacional B del vecino país. Mientras estudiaba su carrera, participó de la edición de un libro que se lanzó en el país vecino. Se trataba de una guía de los deportes argentinos, pero eso fue solo el comienzo. Años después (2008), las ganas de volver a escribir lo llevaron a lanzar en nuestro país el libro Violencia 1 fútbol 0, que aborda la violencia en el fútbol en nuestra tierra y que significa, hasta hoy, un importante aporte a la bibliografía nacional sobre el tema, con una didáctica recopilación de datos, muy requerido por estudiantes de Periodismo.
El retorno y el dolor
Unos meses antes de terminar su carrera en Buenos Aires, el padre de Nicolás falleció imprevistamente. Él era un hombre sano y deportista. La noticia marcó un antes y un después en Nicolás. Sus sueños, sus anhelos y su vida en Argentina quedaron en segundo plano.
Dejó todo lo que conoció sin pensar un instante para volver. Tomó lo primero que encontró y se embarcó a Paraguay para despedir a su padre y acompañar en el dolor a su familia.
“Tenía 20 años, estaba en otro país, y fue una noticia que me tumbó; llegué a pensar que no me iba a levantar más, inclusive, que dejaba la facultad y mi vida en Buenos Aires. Con el tiempo, unos tres a cuatro meses después, retomé fuerzas y concluí mis estudios. Pero fue un momento bravísimo para mí”.
Admiración
Nicolás tuvo el privilegio de viajar mucho para cubrir partidos en el exterior, como corresponsal de Fox Sports, y de entrevistar a grandes personalidades del deporte, como Enzo Francescoli, su ídolo de todos los tiempos. En ese ámbito le tocó compartir almuerzos, cenas y trabajo con renombrados comentaristas deportivos internacionales. En nuestro país, siente una especial admiración por Arturo Máximo Rubin.
“A Arturo lo admiro como profesional y como persona”. Hoy suma su admiración a Lionel Messi, a quien lo considera un “fenómeno”. Otro de los deportes que le apasionan es el básquetbol de la NBA. Así como Fancescoli fue su ídolo de juventud en fútbol, Michael Jordan lo fue en básquet. Además, uno de sus momentos cumbres fue estar presente en el partido entre Paraguay y España en los cuartos de final de la Copa del Mundo. “Cumplí mi sueño de ver un partido tan trascendental en una Copa del Mundo”.
Sobre el fútbol femenino opina que es interesante que lo practiquen las chicas y que, a nivel de mundiales de fútbol entre mujeres, no hay nada que envidiar. Sin embargo, añade que la disciplina no podrá alcanzar la envergadura y liderazgo del fútbol masculino. Lo mismo opina de las comentaristas deportivas femeninas, especialmente cuando se ponen muy técnicas en sus apreciaciones. “A veces, somos medio machistas y queremos que opine de un partido alguien que jugó alguna vez. Creo que ese es el motivo por el cual aún nos cuesta dar crédito a comentaristas femeninas de fútbol y no sé si les caen tan bien a todos”.
La intolerancia
El fútbol en nuestro país está pasando por una oleada de intolerancia, fuera de las canchas. Nicolás sugiere que este fenómeno viene del auge de las redes sociales, donde parece que todos tienen el derecho de decir lo que quieran, cuando quieran y a quien quieran. “Hasta los presidentes de los clubes se dicen barbaridades y la gente reacciona ante declaraciones explosivas. Antes era imposible decirle a alguien algo ofensivo; hoy con un mensaje la gente lo dice. A mí me parece que hay cosas que cambiar. El fútbol debe ser un espectáculo, debe ser un lugar donde uno va a disfrutar con amigos, con la familia, vivirlo y pasarlo bien más allá del resultado, y después cada uno a su casa. Ganar o perder debería ser considerado parte del espectáculo. Ojalá que en un futuro no muy lejano prime la educación y respeto de la gente que hincha por su club”.
Nicolás considera que las únicas situaciones complicadas que se le pueden presentar a un periodista deportivo son los comentarios que pudieran hacer sobre un partido de fútbol y que molesten a la otra parcialidad. “Como periodista deportivo, lo único que hago es opinar con la mayor transparencia, tratando de ser lo más objetivo posible y nada más. Por ello, cuando vamos a la cancha de Cerro Porteño, nos dicen olimpista y cuando vamos a la cancha de Olimpia, nos dicen cerrista”, destaca. Indica, además, que existen celos profesionales entre colegas. “A veces, más de lo razonable. Son celos sin sentido porque considero que todos debemos tirar el mismo carro”.
Pese a los gajes del oficio, Lithitx asegura que ser periodista es gratificante. “La carrera en sí me ha dado más gratos momentos que malos. Cuando era chico pagaba para ir a la cancha; hoy en día me pagan para ir a ver los partidos, entro al vestuario con los jugadores, puedo darle una palmada a Messi antes de que salga a la cancha, compartir un tereré con los jugadores de la Selección paraguaya, puedo viajar. Ser periodista está bueno. Mi objetivo es crecer como profesional, tener credibilidad y el respeto de la gente”.
CARRERA Y HOBBIES
Nicolás realizó varios programas deportivos de televisión y noticieros. Actualmente, trabaja en radio y tevé, es corresponsal de Paraguay para Fox Sports, también lo fue para cadenas de televisión internacionales, y ha conformado su propia productora audiovisual, 4Dos. Es bastante deportista, juega fútbol, básquetbol y pádel. Le apasionan los videojuegos y viajar tanto como andar descalzo en la casa y tomarse una Sprite. Su proyecto más próximo es el lanzamiento de un nuevo libro, esta vez de cuentos relacionados con el deporte. Está casado hace dos años, no tiene hijos y se considera muy familiero. Confiesa que nunca se acercó a un cigarrillo en su vida. “Soy una persona sencilla y feliz”, puntualiza.
