Nutrición perimenopáusica

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La etapa menopáusica de la mujer podría mejorar de acuerdo a la calidad de los alimentos que se consuman en los años de períodos "normales". Sin entrar en la discusión de si los síntomas son o no tan solo sicológicos, la Lic.

Inicio de cambios


Refiere la nutricionista que "la pre menopausia es el periodo transitorio de tiempo antes de la última menstruación, y es un momento de la vida que puede durar varios años, dependiendo de cada mujer. Este va acompañado por cambios en el ciclo menstrual, junto con otros síntomas físicos, como aumento de peso, ya que disminuye la masa magra y aumenta la masa grasa, dolores articulares y óseos, etcétera", y agrega: "También es una etapa en la que se ven cambios emocionales como irritabilidad, impaciencia, nerviosismo exagerado, insomnio, ansiedad y otros".


Enfatiza que "estos síntomas que se presentan  están asociados a otros factores relacionados con la alimentación, el ejercicio físico y los estilos de vida, los que pueden mejorar notablemente haciendo cambios saludables".   

Por tratarse de un momento muy especial y único en la vida de la mujer, se debe dar mucha importancia a la elección de alimentos. Ante esto, María Emilia  recomienda consumir alimentos ricos en calcio, tales como leche y derivados, y vegetales de hojas verdes. También es esencial la vitamina D, que favorece la absorción intestinal del calcio, por lo tanto, es necesario que el organismo mantenga niveles adecuados de dicha vitamina, que se encuentran en huevos, hígado, pescados, lácteos y margarinas fortificadas. "Es aconsejable disminuir el consumo de alcohol y cafeína, además del cigarrillo. Toda mujer debe saber mantener el peso ideal y saludable teniendo en cuenta la edad y talla".   

Las 4 claves complementarias  


Jane Frank, autora del libro "Superar la menopausia con una alimentación sana" (Librería Quijote), escribe que no solo se debe considerar el cambio en la dieta durante la menopausia, "también debemos mirar hacia otras áreas de nuestras vidas. Nuestra hormonas se hallan ahora acumuladas y en pleno desorden, por lo que debemos hacer algo para equilibrarlas en lo posible".   


La escritora, tras superar una menopausia precoz y basándose en su experiencia, recomienda introducir cambios que marquen una diferencia en la salud, y básicamente son cuatro:  Más ejercicio físico, del que señala es "altamente beneficioso para la mujer, pudiendo a la vez actuar favorablemente en los síntomas del desequilibrio hormonal. No es necesario sudar en una clase de aeróbic, es suficiente con caminar 30 min. cada día".  Otra sugerencia es alejarse de los xenoestrógenos, que son "sustancias químicas que imitan la forma de los estrógenos, y nuestro cuerpo no sabe diferenciar esos intrusos de los verdaderos". Describe que los xenoestrógenos están presentes en productos que tenemos en la casa y forman parte del entorno, como los pesticidas, sustancias contenidas en plásticos, tintes de cabellos, cosméticos y productos de limpieza.
El otro cambio es reducir la exposición al aluminio, que es utilizado en muchos alimentos como embutidos, harina blanca y sal de mesa. En lo posible evitar los antiácidos para el estómago que contengan hidróxido de aluminio. También reducción del estrés, del que Jane señala que "un estrés mal controlado puede dar origen a un trabajo excesivo de las glándulas suprarrenales, produciendo fatiga y cambios de humor. Si llevás una vida estresada y tenés dificultad en conciliar el sueño practicá alguna de las técnicas relajantes, como el yoga.
Por última, Frank aconseja que en el carrito de compras  del supermercado se incluya lo siguiente: productos de soja, verduras de hojas oscuras, todas las frutas y verduras, nueces, almendras y semillas de sésamo y lino; y, por supuesto, ¡agua! Mucha agua.