Poder Natural

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La Artemisia annua es una planta originaria del sur de China. Utilizada como planta medicinal, es apta para atacar fiebres intermitentes, como la de la malaria y probablemente la del dengue.

De la familia de los ajenjos

La Artemisia annua (también llamada ajenjo dulce o ajenjo chino) es la denominación botánica (1753) de una planta anual y aromática que desde tiempos antiguos ayuda comprobadamente al bienestar de los seres humanos. Es originaria de regiones templadas, de alturas entre 100 y 1500 m del sur de China, pero se puede encontrar de ella modificaciones autónomas, cultivares e híbridas en varias regiones del mundo. Esta planta forma parte del género Artemisia, que tiene más de 400 especies; una serie de ella también altamente medicinal y muy usada en el Paraguay es el ajenjo (Artemisia absinthium). En nuestro país, Krieger comenzó a sembrar la Artemisia annua en 1982, cuando, colaborando con el Jardín Botánico de la Universidad de Tübingen (Alemania), sembró más de 40 variedades del género en un proyecto de estudio de adaptación, desarrollo y utilidad. Actualmente existen en el país especies híbridas. Es una planta anual, es decir, florece de octubre hasta fin de año.

Su uso medicinal se inicia desde tiempos antiguos para estabilizar el metabolismo, muy usada para el estómago e intestino; apreciada también contra las hemorroides y efectos antiespasmódicos. Además, es un potente antipirético y para aumentar la fuerza muscular. Sus propiedades curativas van aún más lejos, incluyendo el cáncer. “Hay una multitud de ensayos científicos y anuncios popularizados, referenciados de forma accesible en internet”, expresa Krieger. En el presente, la fama de esta planta se concentra en su verdadero efecto curativo a través de una de sus sustancias: la artemisina/arthemeter contra la malaria. “Obviamente, la planta corresponde a más de 250 reconocidas sustancias, especialmente en la prevención y cura de enfermedades con cuadro febril intermitente, defensas bajas, calambres, causados por plasmodio; esto sucede en lo que conocemos como dengue”, explica nuestro entrevistado.

Cataplasma, tisana y condimento culinario

La Artemisia annua es una planta anual que germina entre octubre y febrero, y pueden cortarse sus ramitas y hojas para uso fresco o para secar y almacenar. Se utilizan las partes de la hierba así como también su aceite, que está localizado sobre todo en sus hojas y flores. Se hacen aplicaciones externas (cataplasmas, fricciones), e internas (té, extractos, pastillas). Para la infusión se coloca un puñadito (20 g) en agua hirviendo. También es complemento en el mate y tereré, a los que brinda un sabor entre dulce y amargo, muy agradable. ¿Tiene alguna contraindicación? “En dosificación moderada y no tan prolongada no se conocen contraindicaciones, excepto reacciones alérgicas. Algunas medicaciones especiales necesitan ser bien administradas, pues la Artemisia annua es una planta medicinal de alta eficacia”, apunta el entendido.

Para tenerla en casa hay que preparar un lugar en el jardín o maceteros, una tierra bien liviana con arena y material orgánico que pueda mantener agua; preferentemente en un lugar soleado, pero protegiéndola cuando el sol es abrasador.

Esta planta se convierte en un sabroso condimento para las comidas, brinda un toque especial en caldos, o combinada con espinaca, mixto con otras verduras y ensaladas especiales.

Krieger recalca que, al igual que los animales, las plantas previenen enfermedades; “en este caso, hablamos del dengue y protegernos del declarado enemigo: el mosquito Aedes aegypti. Pero no debemos centrarnos solo en combatirlo, pues estos seres vivos tratan de neutralizar la amenaza aumentando su potencia de autodefensa inherente. Con un entendimiento profundo de este atributo evolucionario de rigor y efectividad, con éxito comprobado hace millones de años, en el Paraguay nos queda estudiar y utilizar las afamadas virtudes de la Artemisia annua para fortalecer nuestra autodefensa y repeler intrusiones dañinas. Existe una variedad de otras plantas y frutos para mencionar en este sentido: el ajo, la cebolla, el orégano, el mamón, también muy recomendados para el objetivo de mejorar la autodefensa”.

Saludable inversión

Por el contenido de la Artemisia annua (artemisina/arthemeter) entró en el complejo de prevención y cura contra la malaria. Se estima que en los últimos cincuenta años en China, EE. UU. y Rusia se invirtieron más de USD 50.000 millones en conocer su contenido y en el desarrollo de productos farmacéuticos contra la malaria. Hoy en día, se puede aprovechar ventajosamente la amplia gama de los resultados obtenidos en los múltiples ensayos para otras aplicaciones, como puede ser el dengue.

Un té revolucionario

La Artemisia annua se detectó en 1917, en Argentina, La Plata, y luego se halló en otras zonas del país.

Al principio era considerada más bien como una maleza –a veces, perjudicial para ciertos cultivos– que aparecía por los cambios en las actividades agropecuarias. Luego se la consideró “exótica”. El té de esta planta se ha convertido en una de las mejores alternativas para la lucha contra la malaria. Cada año, 300 personas sufren de malaria y de uno a tres millones mueren por su causa. Mismo abordaje natural quiere aplicarse respecto al dengue con este té revolucionario, que pone al mundo en la disyuntiva de elegir entre intereses económicos y burocráticos o la sencillez efectiva y barata de esta planta. Uno de los nombres corrientes de ella es “arbolito de Navidad”, debido a su porte erecto, de 0,50 a 1,50 m de altura, muy ramificada. Otro de los nombres comunes es ajenjo silvestre.

Texto Lourdes Peralta || lperalta@abc.com.py
Fotos Guido Carvallo