Tu piel bronceada está a la vista de todos. Espléndida con el tono del verano. Sin embargo, ya es tiempo de ir recuperándola de los daños causados por factores externos, como el sol, la arena, cremas, viento, etc. Con las técnicas adecuadas, desde adentro y por fuera, conseguirás mantener tu color por más tiempo, además de la belleza.
Es normal que a la vuelta de las vacaciones sientas tu piel afectada, y tal vez con poco brillo. Es tiempo de mimarla para evitar envejecimiento prematuro. Lo esencial es beber mucha agua, abundante. Algunos productos incluso vienen con agregados de minerales que contribuyen a hidratar la dermis. Pero lo más importante (o urgente) es aplicar una crema hidratante o un after sun que provea agentes calmantes.
"El bronceado es la respuesta de la piel a la exposición al sol, el cual estimula unas células, los melanocitos, para la producción del pigmento el cual sirve para la protección del material nuclear celular, dando lugar a la coloración de la piel. La adquisición del bronceado debe ser gradual; la piel perfectamente protegida se broncea rápidamente sin preocuparnos de las quemaduras. Hay formas de lucir color sin exponernos al sol, adquirir la piel bronceada con la utilización de autobronceantes y las hay para todo tipo de piel", explica la Dra. Luz María Flores de Lacarrubba, del Centro Integral Dermatológico, quien agrega que "en la época de calor es cuando la piel está muy expuesta al sol, por lo que debe extremarse el cuidado de la piel del rostro, con énfasis en el área palpebral (patas de gallo del verano) sin descuidar el cuerpo; además, se debe proteger incluso en los días nublados".
Señala que "paradójicamente todas las actividades de las que pueden disfrutarse en los meses de calor, vacaciones incluidas, exponen al daño de la piel y el pelo. Este es un hecho irrefutable desde el agua de mar, el cloro de las piscinas, los rayos ultravioletas que llegan estés donde estés. En la playa, la ciudad o en la montaña, todo tiene efecto negativo, sin olvidar el calor y el aire acondicionado. Todo lo anteriormente señalado altera la capacidad de retención hídrica cutánea". Entonces, recomienda utilizar protección solar mínimo FPS 15 e hidratarse antes, durante y después. "Se puede utilizar espray de agua termal para refrescar, pero se debe agregar hidratante posteriormente para sellar el agua a modo de pasar un buen verano y no pagar caro las consecuencias", advierte.
Sobre los productos comerciales señala que "contienen sustancias activas calmantes que alivian la piel, ayudándola a que se regenere, además vitamina E y C y antirradicales libres, con autobronceantes, alantoína, camomila, bisabolol, caléndula y aceites naturales. Los hidratantes deben aplicarse en forma generosa después de la ducha, pileta, baños de mar, etc.". Mientras que en pieles delicadas sugiere utilizar para la higiene jabón o geles con PH neutro.
¿Qué comemos? "La ingesta de zanahorias, mango, calabaza y verduras de hoja verde, como lechuga y espinaca, ayudan a obtener y mantener el bronceado por su alto contenido de betacarotenos".
Spa en casa
Si aún estás por casa, armá tu day spa. La idea es ir recuperando lozanía, por tanto podés aplicar algunos trucos caseros, reparadores. Por ejemplo, aplicar aloe vera, que actúa como antiirritante y antioxidante, debido a su alto contenido de polisacáridos; o bien aceite de jojoba, rico en ceramidas que te ayudará a estimular la regeneración celular. También, date el gusto con algunas infusiones de té de rosa mosqueta, que tiene la función de drenante, regenerante y lo más top antiage. En los centros se estética se utilizan cremas con centella asiática; vos también podés usarlas, pues tienen la función de reafirmar y reducir, además de combatir la celulitis.
¡10 minutos!
Sí, es posible. Combinando algunas técnicas y tácticas se puede recuperar la belleza del rostro en tan solo 10 minutos. El tiempo que debés dedicarle es el mismo que una rutina diaria, con productos que adquirís de venta libre, pero lo mejor es pedir siempre consejos a una cosmiatra. Seguí estos pasos.
Té verde + rosas: precisás una leche limpiadora y algodón. Aplicá esta crema con movimientos circulares ascendentes, y seguido un tónico suave, por lo menos durante dos minutos.
Masaje + exfoliación: humedecé la piel y aplicá un exfoliante especialmente indicado para la piel del rostro, siempre con movimientos suaves, que promuevan la circulación de la sangre, y en consecuencia eliminen toxinas y oxigenen la dermis, por espacio de dos minutos. Si tenés a mano una mascarilla removedora, aplicala y retirala con agua tibia.
Vitaminas + luminosidad: Las mascarillas hidratantes son más que importantes. Extendé el producto en forma pareja. Procurá que la crema contenga elementos antioxidantes y que aporte minerales. Acordate de enjuagarlo bien. Esto te tomará tan solo tres minutos.
Tensión + oxigenación: Solo precisás de un minuto. Este es el momento de aplicar un buen serum que actúe como antiage y tenga efecto tensor.
Hidratación extra = belleza: El secreto para mantener una piel radiante es hidratarla y nutrirla periódicamente. Siempre con movimientos circulares y pequeños golpecitos muy suaves, extendé tu crema indicada que contenga agentes antirradicales libres.
Desde adentro
Si bien algunas vitaminas son de venta libre en las farmacias, lo ideal sería consultar con un profesional antes de adquirir alguna, de manera de dar con las más indicadas. Existe una variedad muy específica de ellas que contribuyen sobremanera a mantener nutrida la dermis; y que son:
Vitamina A: su principal función es estimular la producción de colágeno, y en consecuencia promover la regeneración y renovación de la dermis.
Betacarotenos: son precursores de la vitamina A. Previniendo la aparición de cánceres. Estudios científicos recomiendan consumir alimentos que contengan esta sustancia, tales como los vegetales amarillos y anaranjados. También actúan como antioxidantes. Para quienes aún no han tomado sol, les vendría bien unos buenos jugos de zanahoria, por ejemplo. También comer locote amarillo, naranja y otros. Se combina con las vitaminas C y E.
Antioxidante: esta sustancia también está presente en algunas verduras, como la cebolla, frutos de mar y cereales, pero en la actualidad la encontrarás en suplementos. Contribuye en el retardo del envejecimiento, pues elimina los radicales libres causantes del envejecimiento celular.
Zinc: es un mineral esencial que se encuentra en muchos alimentos. Contribuye a mantener los sentidos del olfato y el gusto, además de hacer frente al estrés, y participar de las síntesis del colágeno y aumentar la absorción de la vitamina A. Lo encontrarás en suplementos, y también en yema de huevo, hígado, legumbres y lecitina de soja, etc.
Vitamina E: no te oxides. Encontrarás en la vitamina E una buena aliada para defenderte de la acción de los radicales libres. También contribuye a la visión y al sistema cardiovascular. Si tenés bajo índice de vitamina E, puede que sea por insuficiencia de zinc.
Vitamina C: cumple la función de cicatrizante. También ayuda a la formación de colágeno, además de fortalecer las defensas. Aumenta la producción de estrógenos en la menopausia. Se encuentran mayormente en cítricos (naranjas, mangos, piñas y bananas) y pimientos, aunque también se adquieren como suplementos efervescentes, cápsulas o tabletas.