Revolución Yuccie

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El siglo XXI no solo trajo las tecnologías que dinamizaron nuestras vidas, sino también cambios sociales de impacto, así como la extravagancia de las subculturas coexistentes. Ahora, los yuccies extienden la lista de fenómenos urbanos.

Lo grunge, gótico, alternativo o emo se diluyeron en el tiempo y hoy son totalmente opacados por la moda de los muppies, twees, hipsters, o la tendencia de los tan vigentes lumbersexuales. Sin embargo, más reciente aún es la irrupción de los young urban creatives o, como son reconocidos por la mayoría, los yuccies. No mayores de 35 años, estos jóvenes conforman un aglomerado de personas que se desempeñan en empleos poco convencionales, en los cuales la independencia es parte invariable del perfil laboral, mientras que el arte y la creatividad polarizan sus ideas. Diseño, periodismo, ilustración o publicidad, y pequeños emprendimientos cuyas ofertas son alternativas, son algunas labores en las que se lucen los yuccies.

Tal vez no lleguen a acumular grandes riquezas, pero en ellos prevalece el ideal de mantener su identidad intacta; razón por la cual les despreocupa absolutamente la imagen, pese a que son reacios a la ropa y el estilo vintage, y demuestran preferencia hacia la moda actual.

Sobresalen, además, porque rechazan las grandes marcas internacionales, se alimentan con productos orgánicos, defienden la naturaleza y el medioambiente, pero, principalmente, porque trabajan desde la comodidad de sus hogares.

Sus tendencias abarcan también las redes sociales, pues de modo indefectible gozan de una enorme popularidad en Instagram, a la que califican como una herramienta elemental para impulsar sus ideales y revolucionarias propuestas. Y aunque los consideren simples medios complementarios, también usan tímidamente Twitter o Facebook.

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Otras características

Su empeño en ahorrar, viajar y nutrirse de otras culturas –por lo que, generalmente, evaden las fiestas y la vida bohemia– son otros rasgos válidos para distinguir a un yuccie.

Como buenos protectores del medioambiente que son, es habitual verlos desplazarse en bicicleta y se niegan a comprar revistas: todo lo leen a través de internet.

Entre los aspectos de esta subcultura están el interés sobre la política mundial y la defensa de los animales. Les agrada experimentar con la comida, por lo que investigan constantemente acerca de gastronomía y el mundo culinario, mientras beben una cerveza artesanal y escuchan música streaming, pues se resisten a la radio.

Si bien son un desprendimiento de otras culturas urbanas y se originaron en la corriente hispter, en pocas ocasiones coinciden con estos. No usan piercings, tatuajes visibles y desprecian la barba.

Desde su coronamiento como nueva subcultura, los yuccies se han robado las miradas de todo el mundo y, aunque su apogeo se inició en los Estados Unidos, la globalización imperante ha ayudado a su rápida expansión por todos los rincones de Latinoamérica.

Origen y concepto

El concepto yuccie fue inventado por el escritor asturiano residente en Nueva York, David Infante, quien, lejos de cualquier crítica, se define como uno de ellos. De acuerdo con lo declarado por el autor, los yuccies encuentran su origen en los hipsters, movimiento o subcultura que, según Infante, ha desaparecido a pesar de que en la actualidad muchos afirmen foguearse en sus tendencias.

Según Infante, las personas que evitan tener tatuajes visibles, eluden las noticias fuertes, y se regocijan con las secciones de tendencias y espectáculos, y además tienen miles de seguidores en Instagram, pueden calificar como yuccies.

nadia.cano@abc.com.py