Siempre listo

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Este artículo es dedicado a mis apreciados lectores, amantes del ceremonial y protocolo, aquellos que se dedican a ello o, simplemente, aprecian, de alguna manera, esta noble profesión.

Para definir a un profesional del protocolo recurro con frecuencia al lema de los scout “siempre listo”, ya que la persona que se dedica a esta labor sabe de sobremanera que esta actividad demanda tiempo completo; es decir, 365 días del año, feriados y otras fechas importantes, en el que un profesional normal estaría descansando o de vacaciones.

El buen protocolista sabe y está acostumbrado a que las actividades a las que es designado demanden gran parte de su tiempo; es decir, siempre debe estar listo, aunque, muchas veces, sea vetado incluso por el cansancio. Debe siempre estar alerta para los imprevistos que puedan ocurrir en la organización de un evento, reuniones de los jefes, vuelos que se atrasan y la vorágine propia de las oficinas dedicadas a esta función.

La persona que se dedica a esta maravillosa carrera debe ser consciente de que el peso del buen funcionamiento de las actividades programadas está sujeto a su predisposición de trabajo en equipo. De ninguna manera se podría realizar un trabajo excelente si somos reacios a trabajar con otras personas; se debe tener siempre presente que el verdadero compromiso está en la ética, prudencia, lealtad e institucionalismo (antes, durante y después).

La falta de profesionalismo en esta actividad ha llevado a desacreditar, en muchas ocasiones, a técnicos en protocolo, incluso llegando a ser comparados como simples acomodadores de sillas, por lo cual siempre insto a que si nos vamos a dedicar a esta noble profesión, nos comprometamos con la institución que nos toca estar y trabajar para que esta se luzca y brille con el trabajo (sin ningún tipo de fanatismo, egocentrismo ni bandería política).

No debemos olvidar que instruirnos, además de conocer las leyes y reglamentos que rigen el ceremonial y protocolo tanto en el territorio nacional como los que imperan en otros países, nos llevará a realizar las actividades de manera más ágil, nos ayudará a tener criterios lógicos a la hora de refutar situaciones en las que tengamos que aplicar correctamente nuestras habilidades.

Conocer nuestros símbolos de soberanía, respetarlos y hacerlos respetar deben ser nuestras mejores armas en este trabajo que no permite equivocaciones. La disciplina es uno de sus grandes aliados.

Por último, hacer saber a nuestro entorno más cercano lo reconfortante de la profesión y que el apoyo de la familia es fundamental para los que nos dedicamos a ella con pasión.

Para finalizar, recuerden que no hay nada más gratificante que una actividad en la que se logró el objetivo y no olviden de estar siempre listos.

Hasta la próxima entrega…

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