Sobran las palabras

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Ingeniera agrónoma y socióloga, nació en Asunción, el 27 de agosto de 1955. Culta y refinada, es autora de varios libros de historia. Su biblioteca, iniciada hace 40 años, cuenta con más de cinco mil volúmenes, en su mayoría textos de colección.

Dueña de una marcada personalidad: alta, delgada, pelo corto y voz ronca, no pasa desapercibida adondequiera que vaya. Más allá de su apariencia física, tiene aura de intelectual. Realizó un posgrado en Cambio y Transformación Social, en Madrid (1980), y un doctorado en Historia y Civilización, en París (1985). Su característica prudencia le sirve para tomar distancia de los vaivenes sociales, es considerada una perspicaz analista de los fenómenos políticos que afectan al país. Asume la soledad como aliada para potenciar sus funciones profesionales que son intensas: escribe libros, ofrece conferencias, paneles y abarca consultorías locales e internacionales. Milda vivió un tiempo en el exterior y consiguió juntar un lote importante de libros extranjeros sobre Paraguay, redactados en inglés, alemán, francés o portugués. En su casa del barrio San Vicente, cuenta con una extensa biblioteca y convive con sus dos fieles perros: Aarón y Gaia. Ahora planea vivir en el interior: adquirió una vieja propiedad de grandes dimensiones en el apacible pueblo de Quyquyhó, donde concretará sus nuevas obras. Fanática de las antigüedades, su colección abarca álbumes gráficos, tarjetas postales y su última pasión, que apunta a los mapas. Aquí, un viaje por la geografía interior de una mujer que, sin medias tintas, protagoniza su propia historia.

¿Cómo es su vida hoy? Estoy más libre que antes, administro mi tiempo, me dedico a las cosas que quiero, más que a ganar dinero. Viajo al interior, me paso el día entero leyendo una novela buena; ese tipo de cosas.

¿Se acostumbró a vivir en soledad? Alguna vez dije que era un lobo estepario... Pero encontré la definición exacta: anacoreta, que eran las personas, hombre o mujer, que se alejaban de las ciudades y vivían solas; viene del tiempo de los persas. Es una opción de vida que todas las sociedades llevaron.

Aparenta ser una persona muy inquieta. ¿Cuándo se muda a Quyquyhó? Descubrí que soy mbyá guaraní. Esa historia de la búsqueda de la tierra sin mal cada seis o siete años es común en mi historia reciente. Encontré un nuevo cielo, un paraíso y me mudo ahí. Veremos cuánto dura.

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¿Se va con su biblioteca y todas sus cosas? Quiero volver a hacer exclusivamente historia. Ya estoy mayor, me quedan aún 20 años de trabajo por delante y unos libros de historia que debo terminar. Entonces me voy, llevo mi archivo, mi biblioteca, allá hay internet, y voy a tener el aislamiento y la tranquilidad necesarios para dedicarme full time a escribir.

Se la presentó como ministra de RR. EE. en el gobierno de Lugo; finalmente, no asumió la función. ¿Sigue interesada en un cargo así? Lo único que nunca mencioné ni jamás anotaría en mi currículum: lo que ibas a ser, pero no fuiste. Es simpático, porque me voy a distintos espacios a ofrecer conferencias y me presentan como la que no fue ministra. Y me da risa, porque es lo que yo nunca mencionaría en mi hoja de vida.

¿Piensa incursionar en política? No. Nunca me interesó el poder. La política es un objeto de estudio para mis escritos, pero no para que yo la ejerza.

¿Su candidatura a ministra se dio porque le ofrecieron nomás? Sí, pero no voy a caer nunca más en esa trampa (risas).

Y si algún nuevo gobierno le ofrece cargos, ¿qué diría? De hecho, lo de Lugo no fue el primer ofrecimiento. Pero sí el primero que acepté por un tiempo, y después me di cuenta de las dificultades y decliné.

¿Cuántos títulos presentó en el 2012? Este año fue muy delirante. Mi primera obra, Letras de sangre, fue como la edición de diario del jefe de Estado Mayor de la contrainsurgencia, de las fuerzas militares que combatieron la guerrilla y el diario de guerrilleros que se incautaron; un texto muy duro, difícil, muy terrible. Luego escribí un libro basado en los documentos sobre la muerte del Mariscal López. Y ahora, a fin de año, estoy reeditando con la Fundación Migliorisi una versión ampliada, con muchas más imágenes y textos, de mi libro Abrir baúles y roperos, sobre vestimentas antiguas paraguayas.

¿Qué les caracteriza a los paraguayos en cuanto a su forma de vestir? Una pregunta que me hice ahora y no me la hice antes al escribir Abrir baúles... es cuándo esta vestimenta popular se vuelve un atuendo típico. Fue después de la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870). A comienzos del siglo XX, aún existían mercaderas y naranjeras que usaban esa ropa. Pero ya en los álbumes de 1911 aparecieron mujeres de élite que vestían ese traje característico. Ya habían asumido el typói, el rebozo, la joya de oro y coral, los anillos.

¿Cuánto tiempo requiere para terminar un libro? Normalmente, me lleva cuatro o cinco años.

En el 2011 presentó un trabajo conjunto sobre mapas. ¿Es la cartografía su nueva obsesión? Sí, fue una publicación por el Bicentenario de Naciones Unidas y el Banco Itaú, con materiales de Joaquín Cáceres Brun y míos. Después de eso, tanto Joaquín como yo seguimos comprando ejemplares raros. Estuve en EE. UU. y adquirí otros mapas. A ambos nos gustaría efectuar un trabajo cartográfico mucho más grande con la edición de diversos ejemplares.

¿Qué lectura se les puede hacer a los mapas antiguos? Sobre cómo evolucionó el territorio paraguayo hasta llegar a hoy; así también, la mirada europea sobre el Paraguay. Mucho tiempo después de la Guerra del 70, algunos cartógrafos europeos siguieron asignándonos los territorios perdidos, o el Chaco, que está en algunos y en otros no. Existen mapas de 1820 en los que no existe Paraguay.

Aarón y Gaia, sus mascotas, ¿son como sus hijos? La otra vez vino un productor brasileño que está realizando un audiovisual sobre la Guerra de la Triple Alianza y fue genial, porque yo tengo un protocolo: viene gente extraña y encierro a los perros. Entonces al abrirle el portón le pregunté si les tenía miedo y me encantó su respuesta: “No, señora, no tengo miedo; de hecho, mi hijo es un perro”. Y de alguna manera yo podría decir lo mismo: mis hijos son los perros.

¿No podría vivir sin...? Libros ni perros.

Contando los años vividos, sus experiencias, sueños cumplidos, ¿qué palabra usaría para definirse? Una mujer transgresora para lo que es el Paraguay, para lo que era mi condición social. No me até a normas, no obedecí prejuicios.

Y es verdad. Milda ostenta el raro privilegio de ser una intelectual admirada y respetada, a pesar de ser mujer.

“Estoy más libre que antes, administro mi tiempo, me dedico a las cosas que quiero, más que a ganar dinero. Viajo al interior, me paso el día entero leyendo una novela buena”

Producción histórica

La escritora lanzó varios títulos: La polémica francesa sobre la Guerra Grande (1988); Víctor Raúl Haya de la Torre (coautor: Pedro Planás, Madrid, 1988); Augusto Roa Bastos, Premio Miguel de Cervantes 1989 (Madrid, 1989); Obreros, utopías & revoluciones (1993); La contestación al orden liberal (1993); Abrir baúles y roperos (1994); Vagos, pobres y soldados (1994); Transición, desde las memorias (2009); La muerte del Mcal. López. Documentos históricos (2011); Letras de sangre. Diarios inéditos de la contrainsurgencia y la guerrilla (2012). En preparación tiene la traducción del francés al español de un álbum fotográfico de pueblos indígenas del Chaco, del marqués de Wavrin, editado en los años 20. Junto a Alfredo Boccia fue presentadora del programa De igual a igual (2012).