Vestir la mesa

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Recibir a quienes hemos invitado a compartir un brindis, cena o almuerzo con la mesa correctamente dispuesta es una manera de poner de manifiesto con cuánto interés y dedicación nos preparamos para la visita.

En materia de mantelería, los tonos más elegantes son el blanco, marfil o los pasteles suaves. Para comidas informales o un asado, por ejemplo, podríamos hacer valer nuestra máxima creatividad utilizando colores más llamativos o bien, vestir la mesa con diseños floreados, a rayas, a cuadros, entre otros.

El mantel debería combinar perfectamente con la mayor parte de los elementos que componen una mesa, como la vajilla, los cubiertos, la cristalería, los centros de mesa, decoración, adornos, otros.

El muletón

Es una tela afelpada y gruesa confeccionada en algodón o lana que se coloca bajo el mantel. Su función es proteger la mesa de golpes, evitar que los platos calientes dañen la madera y aumentar la sensación de confortabilidad durante la comida. Además, amortigua los ruidos que se puedan producir con la vajilla, impide que el mantel resbale y absorbe los líquidos vertidos. El muletón se acomoda ajustado a la superficie de la mesa y sujeto con cintas o gomas. Su tamaño no debe ser mayor que el del mantel ni de un grosor excesivo. Su uso se considera imprescindible en el caso de que el mantel sea calado, de modo a que no se vea la mesa (lexicoon.org).

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Las servilletas

El empleo como tal de esta pieza, infaltable en toda buena mesa, data de las épocas del Renacimiento. Durante este periodo, se redactaron manuales del apropiado comportamiento en la mesa, en los que se hace referencia a las servilletas. Estas deben estar a juego con el mantel o, al menos, acorde con él (si no pertenecen al mismo juego).

Tradicionalmente, la servilleta de tela se dobla y se ubica a la izquierda del plato, encima de este o a la derecha, sea en forma de triángulo o rectángulo, precaviendo no incurrir en presentaciones decorativas, dándole múltiples figuras como barquitos, flores u otros planteamientos artísticos (la servilleta es un elemento que va a la boca y, por higiene, debe entrar en contacto con las manos lo mínimo posible). Los dobleces artísticos están permitidos únicamente en fiestas familiares u ocasiones muy informales. No enterrar la servilleta en la copa.

En un evento elegante, sería muy pertinente y prolijo contar con servilletas de recambio disponibles para cuanto dure la velada, sobre todo si notamos algunas muy sucias y también por si a algún comensal se la deslizara accidentalmente al suelo.

Dimensiones

El tamaño más conocido es de 50 x 60 cm o 50 x 50 cm. Las servilletas de banquetes suelen medir 60 x 60 cm, mientras que las de bufé son de 35 x 35 cm. Asimismo, las de té, desayuno o merienda tienen 30 x 30 cm, y las de lunch, aperitivo, cóctel o encuentro similar entre 25 x 25 cm e incluso 20 x 20 cm.

Aunque normalmente todas las servilletas vienen cuadradas, en algunos servicios es posible encontrar rectangulares.

Recuerda: la comida queda formalmente cerrada cuando el anfitrión deposita su servilleta a la derecha del plato ligeramente doblada, pero nunca en la misma posición en la que se encontraba al comienzo.

Ahora, ¡a disfrutar!

Hasta la próxima entrega…

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