Danzando y cantando con la fe en el corazón

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"No puedo ser egoísta y guardar para mí lo que aprendo, por eso recorro lugares enseñando todo lo que sé sobre el arte", afirma Claudio Fretes (22), quien se dedica a enseñar danza y música en la Congregación Cristiana Pueblo de Dios. Expresa que creer en un ser superior, al contrario de cerrar la mentalidad y obstruir avances, fortalece los valores, lo cual considera importante para el desarrollo de la sociedad.

“Me encanta el estilo de vida de un servidor del Señor, es por eso que me dedico a ayudar con fervor en lo que sea necesario en mi congregación, realizando trabajos materiales o compartiendo todo lo que aprendo”, afirma Claudio. Relata que visitó recónditos lugares del país enseñando danza y músicas religiosas, y que inclusive le tocó alfabetizar a indígenas.

Chuffy, apodo con el cual es conocido, pertenece a la Congragación Cristiana Pueblo de Dios, cuya sede central se encuentra en Repatrición, distrito de Caaguazú, pero tiene filiales en todo el país, como también en Brasil, Argentina e Italia. “Nosotros, los hermanos, nos levantamos a la madrugada a orar, luego cantamos salmos, para después dedicarnos a la labor material de la comunidad”, explica.

“No me parece acertada la idea de que creer en Dios no te permite expandir la mentalidad, al contrario, confiar en la existencia de un ser superior te hace crecer como persona, fortalece los valores; algo muy necesario en la sociedad actual”, opina. Cuenta que también interactúa con personas de distintas religiones, haciendo presentaciones artísticas.

“En abril de este año lanzé mi disco dentro de la congregación: se llama Preludio, porque es recién el inicio. Todo lo recaudado será destinado a la creación de grupos de jóvenes que quieran alabar al Señor”, expresa. Afirma que solo le gustaría dedicarse a la música y danza, desde la congregación, pero sin lucrar con ello, ya que cree que lo bueno y lo malo que uno hace durante su vida terrenal tendrá su recompensa o castigo por parte de Dios.

Asevera que lo primordial para enseñar arte es sentir amor y vocación. “Creo que la gente debe poner mayor empeño en ser mejor persona, porque estamos en una sociedad en la que los valores se convierten en antivalores, y viceversa”, finaliza.

Por Dayhana Agüero (18 años)