La adolescencia es una etapa muy importante, pues los procesos de desarrollo y aprendizaje que se dan en ese periodo son cruciales para la construcción de la identidad de una persona. Los tiempos han cambiado y los jóvenes de hoy son multifacéticos: trabajan, estudian, farrean, realizan algún deporte, participan en espacios culturales, etc. Sin embargo, hay factores, como los vicios y angustias, que logran distorsionar el comportamiento de los mismos y llegan a inducirlos hacia caminos incorrectos.
Es por ello que el arte puede cumplir una función terapéutica en la vida de un joven. En este se encuentra una salida que permite enfrentar las situaciones adversas e, incluso, aprender a convivir con ellas. Ya que es un modo de expresión muy amplio y con diferentes estilos, hay para elegir –de acuerdo a los gustos– la disciplina estética que más le agrade a uno. Lo importante es exteriorizar los sentimientos, pasiones y pensamientos que se llevan dentro.
El arte es majestuoso, pero también distinto para los ojos de cada receptor. Actualmente es subestimado y despreciado por la forma de vida acelerada que llevan los adolescentes, que parecen no destinar su tiempo a la apreciación de esa belleza. Así que intentá desarrollar nuevos talentos; tal vez generes un giro favorable en tu vida. Invitá a tus amigos a que se unan contigo para expresar sus aficiones. Todos tenemos en nuestro interior algo de ingenio, solo que muchos aún no lo saben.
Por Ricardo González (19 años)