En el colegio siempre están los profesores que son “buena onda”, esos que cuando entran a algún curso, todos los alumnos alegremente los saludan. Pero también hay maestros que con solo pisar el aula, saltan varios estudiantes quejándose por su llegada.
¿Cómo hacer cuando un profesor no te cae pero tampoco querés fallarle en su materia? Están los famosos alumnos “chupa medias”, que a pesar de no aguantar al maestro, siempre tiran halagos para no tenerlo como “enemigo”.
Hay docentes que se ganan el cariño de sus alumnos con el simple hecho de no dar mucha tarea, por hacer siempre sus clases interesantes e interactivas, o cuando saca a los estudiantes a recreación de vez en cuando. Esté mal o bien esto, es una buena forma de caer bien al alumnado.
Pero también hay profesores que solo se dedican a dictar, copiar en el pizarrón toda la mañana y no pierden un solo minuto de clases, dan una tarea por semana y así ocupan el fin de semana de los jóvenes evitando que descansen. Esos son los que ponen un pie dentro del curso y por poco no se escuchan silbidos.
En conclusión, debemos instar a los maestros a que siempre tengan en cuenta que ellos alguna vez fueron alumnos, que también pasaron por lo mismo que nosotros. Así que no sean tan exigentes, en su época seguramente deseaban estar libres por lo menos media hora al día, ya que con el recreo no bastaba para “informar” de todo lo que se realizó el día anterior.
Por Carlos Gómez de la Fuente (17 años)
