En Techo Paraguay Marcos se ocupa de la construcción de casas y de la habilitación social de las personas necesitadas. “Salir a las calles en grupos, haciendo ruido y pidiendo aportes para construir viviendas de emergencia, en realidad es una manera muy elocuente de denunciar y solicitar ayuda. Demostramos que hay familias paraguayas que no tienen una morada digna donde albergar a sus hijos y requerimos colaboración para edificarlas", comenta.
Viviendo en un mundo tan competitivo, en donde el hombre vale por su capacidad de producción, las personas “especiales” no tienen ningún valor para los poderosos. Por este motivo, la recuperación e inserción laboral de los discapacitados son otras preocupaciones de Marcos y de los movimientos donde trabaja como Teletón y Fundar.
Marchas, actos de presencia, charlas y recolección de firmas son algunas de las actividades que realiza en la oenegé Amnistía Internacional Paraguay, trabajando en la defensa de los Derechos Humanos. Se afana principalmente en la lucha por la no violencia contra las mujeres y en ayudar a los pueblos indígenas. “Quiero que ellos sepan que por más que no tengan una casa o un abogado que los defienda, hay personas que resguardan sus derechos y que quieren ayudarlos”, comenta.
"El servicio ennoblece a quien lo practica", asegura Marcos. “En algún momento de nuestras vidas pasamos por dificultades económicas o emocionales y no veo por qué una persona sana no pueda ayudar a otra que la necesita". Señala que para que el Paraguay sea un país primer mundista es necesaria una apertura mental, una mayor inclusión y una menor discriminación.
Por Jorge de Jesús Flores (20 años)
