Por Gonzalo Santiviago (19 años)
“Un joven talentoso”, lo definía un músico extranjero cuando el expresidente Eligio Ayala preguntó quién hizo esa canción (refiriéndose a la guarania Jejuí). Pues esas palabras apenas resumían lo que José Asunción Flores era en realidad
Cuando era niño vivió en la Chacarita, en el lugar conocido como Punta Karapá (hoy día se puede visitar su casa, que está situada al final de la calle Caballero). Un día, mientras “jugaba con sus amigos”, robó un pedazo de pan y los oficiales le mandaron a la comisaría; como castigo fue enviado a ser aprendiz de la banda de la Policía. Ahí comenzó su carrera artística, que lo llevó a recorrer más allá de las fronteras del Paraguay que tanto amó.
Flores quería un nuevo estilo musical en el que se exprese la melancolía y el sentimiento de la sufrida nación, que en la polca es más difícil demostrar por su ritmo rápido e inclusive alegre. Fue así que probó con la canción Maerãpa reikuaase un rasguido más lento, y así surgió la base de la guarania. Compuso canciones como: Arribeño Resay, Nerendápe aju, Gallito Cantor y Nde ratypykua.
En la Guerra del Chaco se alistó como soldado para defender nuestro territorio y se encargó de ayudar a disparar una de las metralletas de grueso calibre que había en ese momento.
Recorrió Europa y grabó sinfonías en Rusia; vivió en Buenas Aires sus últimos años, exiliado del país por el régimen stronista, y de vez en cuando iba a mirar “del otro lado del río a su querido Paraguay.”
José Asunción Flores fue un artista reconocido a nivel mundial que amó muchísimo a su país y a su gente, pues él mismo decía: “La guarania es de mi pueblo, fue escrita para y por mi pueblo”.
