Con la lectura podemos experimentar infinitas sensaciones y emociones, viajar a lugares exóticos, a valles imaginarios, identificarnos con uno de los personajes y hasta ver la vida de manera distinta. Cuando estamos aburridos, lo mejor que podemos hacer es leer un libro para aprovechar nuestro ratito de ocio; pero debido a la poca pasión de la mayoría de los jóvenes por la lectura, esto no es muy frecuente.
Es normal ver a chicos que al leer no entiendan gran cosa por no saber interpretar casi nada de lo que está escrito; a este fenómeno se lo llama analfabetismo funcional, algo que abunda en nuestro país, y que es una de las principales consecuencias de la poca importancia que se le da a la lectura en la niñez y la adolescencia.
Leer es uno de los ejercicios que pontencian mejor las habilidades de la inteligencia porque estimula la imaginación volviéndonos más creativos, y es sumamente saludable para nuestro desarrollo sicológico e intelectual. Por estas razones, debería ser una prioridad del sistema educativo incentivar a los chicos a practicar la lectura desde muy corta edad, para que, cuando lleguen a la secundaria, sea ya un hábito común.
Si estamos conectados a internet, preferimos ver videos simpáticos en Youtube antes que buscar textos o informaciones interesantes, pero por lo menos una vez deberíamos animarnos a tomar un libro para dejar que sus páginas nos transporten y nos saquen del mundo real por un rato; después de todo, los libros no muerden.
Por Rubén Montiel (19 años)
