¡Nderasóre!, había sido no aprendí nada en 12 años

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“Vai vai nomás voy a entregar mi trabajo, total la profe ni lo lee”. Ser mediocre es una costumbre para la mayoría de los colegiantes, porque el nivel de exigencia es muy bajo y en vez de que los alumnos adquieran conocimientos, solo se vuelven más haraganes e ignorantes. Luego, a la hora de trabajar o ir a la facu se sienten frustrados al darse cuenta de que no están debidamente capacitados.

Un alumno que se pasó toda la vida entregando trabajos hechos de mala manera, a la hora de pasar de nivel y dejar su corbatita o jumper para ir a una universidad se topa con que no sabe qué va a seguir y, aún peor, que no está para nada capacitado. Entonces, el joven escucha comentarios de que tiene que pasar por un cursillo “hendy”, difícil de aprobar y sus ganas de estudiar quedan en un gran “nderasóre”, lleno de frustración.

Es imposible mejorar el país si no hay buena educación, ya que gran parte de los maestros no tienen vocación. Los profesores faltan más que los alumnos y así la exigencia es baja, sin contar que muchas de las instituciones educativas públicas están en mal estado. Todo esto lleva a los alumnos a convertirse en mediocres, pues saben que si hacen sus tareas vai vai las autoridades de su colegio considerarán que es un comportamiento normal y les asignarán todos los puntos.

Cuando se llega al tercer año de la media, comienza la etapa donde uno tiene que descubrir cuál es su vocación, es decir, escoger una carrera universitaria. Pero esta fase no se trata solo de elegir, sino de hacer un curso intensivo, en el cual hay que aprender lo que “supuestamente” ya se conocía antes de ingresar a la facu. A veces, ni siquiera los mejores alumnos logran su objetivo, esos que eran los más guapos de la clase.

El problema tal vez no sea culpa de los chicos, sino de la forma en que se enseña, del entorno en el cual desarrollan las clases y de inculcar a los jóvenes a hacer las tareas de mala manera o desanimadamente. Pero también es verdad que si uno quiere salir adelante lo hace como sea, siendo autodidacta, con voluntad para adquirir conocimientos que no sean solo los que están en los libros.

Es triste saber que la educación paraguaya no cumple con las expectativas, porque más que eso son necesidades y no solo de un individuo, sino de todo un país que necesita progresar. La tarea de mejorar la enseñanza y el aprendizaje solo se podrá cumplir si los alumnos son responsables y los maestros exigentes y profesionales.

Por Ayelén Díaz (17 años)