Es un poco difícil dejar de lado la joda con los amigos, pero a veces para no perderte la divertida reunión en la casa de tu compa proponés los trabajos u ocupaciones que te correspondían terminar. De esta forma vas acumulando quehaceres y a la hora de la verdad te quedás corto de tiempo o con un problema que no sabés cómo afrontar.
En tus manos está la decisión de ahorrarte el mal rato de desesperación cuando se te vienen encima mil cosas y te quedás sin ideas para resolverlas todas. Es un disgusto innecesario que pudiste haber evitado si tan solo hubieses apartado tiempo para cada actividad que tenías pendiente.
Cuando se trabaja de a dos, generalmente, uno de los integrantes se hace del fresco y le deja toda la carga al otro pensando: “Nambrena, él ko va a terminar”. Pero un día antes ambos se encuentran con la sorpresa de que ninguno realizó la tarea y en el apuro por completarla la entregan vai vai.
También es cierto que a veces no es posible hacer un extenso trabajo completamente solo, sí o sí necesitás la ayuda de alguien porque hay muchos detalles de que ocuparse y si a una persona se le asigna ese trabajo le resultará muy pesado. Para que se termine correctamente necesitás escoger bien a tus compas de actividades. Ellos deben ser responsables, puntuales y, por sobre todo, buena onda, así mientras trabajan no solo se benefician sino también se divierten.
El esfuerzo tiene sus recompensas cuando te organizás y sabés cuáles son tus prioridades. Tu día a día va ser mucho más productivo si dividís tu tiempo para realizar tus tareas, arreglar tus cosas o salir a divertirte. Cuando te ponés las pilas para terminar tus tareas a tiempo y entregarlas en forma es genial porque te sobran horas para dedicarte a lo que más te guste, pero lo mejor de esto es que te librás de realizar todo a última hora.
Por Gabriela Vera (18 años)