El doctor Marcelino Ortellado, ginecoobstetra, resaltó que el embarazo no es el momento para ponerse a dieta. La clave está en la alimentación sana y equilibrada, en la ingesta de los nutrientes necesarios y en la cantidad adecuada para afrontar el crecimiento del bebé. Las frutas y verduras no deben faltar en la mesa.
“Si la mujer ya tenía sobrepeso antes del embarazo, lo adecuado es seguir las pautas normales de alimentación que tendría una embarazada no obesa. El sobrepeso de la madre antes del embarazo puede triplicar los riesgos de exceso de peso en su hijo”.
Agregó que durante la gestación la mujer siente en muchas ocasiones un incremento del apetito y también se producen situaciones de ansiedad que se tiende a mitigar con la comida. Es fácil caer en una rutina del consumo de alimentos no siempre recomendable para la buena salud.
Además, indicó el profesional que, según los científicos, el peso de la madre dentro de los dos meses anteriores a quedarse embarazada mostró tener el mayor impacto sobre el peso del niño. Si una mujer tenía sobrepeso antes de quedarse embarazada, su hijo era hasta tres veces más propenso al sobrepeso a la edad de 7 años, en comparación con niños cuyas madres no tenían sobrepeso u obesidad. Por ello, es necesario una dieta balanceada específica para cada mujer.
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Complicaciones posibles por sobrepeso
- Partos prematuros
- Mortalidad fetal
- Preeclampsia o hipertensión arterial durante la gestación.
- Defectos en el tubo neural del bebé, aún tomando el ácido fólico recomendado a toda embarazada.
- Complicaciones obstétricas, alargamiento de la duración del parto, mayor alteración del bienestar fetal.
- Diabetes gestacional.
