Artritisreumatoidea

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La artritis reumatoidea (AR) es un trastorno multisistémico, que actúa simétricamente en las articulaciones produciendo inflamación, y con el tiempo, grandes deformidades, con un alto grado de invalidez.

Es una enfermedad inflamatoria crónica de tipo autoinmune, generalmente con el factor reumático positivo. Después de la artrosis es la patología más frecuente, según la Lic. Patricia Gutiérrez de López, fisioterapeuta.

Para diferenciarlo de la artrosis, enfermedad degenerativa de las articulaciones, debemos tener en cuenta que en la artritis reumatoidea siempre existe la tríada: calor, rubor, inflamación. Sin embargo, en la artrosis puede haber inflamación y deformación, pero la articulación no se siente “caliente”.

Otra diferencia es que frecuentemente la artrosis afecta más a las articulaciones que soportan el peso corporal, por ejemplo, cadera y rodilla. En cambio, la artritis reumatoidea no sigue esa misma regla, afecta más a las manos y suele ser simétrica.

La localización más frecuente de la artritis se da en: muñeca, mano, codo, hombro, pie, rodilla.

Entre los síntomas de la artritis en la articulación afectada se dan tumefacción, dolor, rigidez matinal, deformación, aumento de temperatura en la articulación.

El dolor es el síntoma que, según los pacientes, más interfiere con sus actividades y afecta su calidad de vida.

El tratamiento

La rehabilitación hace parte del tratamiento integral del paciente reumático. Los objetivos generales del programa de rehabilitación incluyen: alivio del dolor, preservación y recuperación de la función articular y de la fuerza muscular, mantener o mejorar la capacidad funcional para las actividades de autocuidado, vocacionales y recreacionales.

El entrenamiento en programas de protección articular y la prescripción de ayudas que compensan la limitación física buscan mejorar el nivel de independencia y calidad de vida.

La fisioterapia busca ante todo la funcionalidad para el individuo. El tratamiento en fase aguda consiste en: fisioterapia respiratoria, realizar cambios posturales del paciente para evitar la aparición de úlceras durante el periodo de reposo. Masaje suave descontracturante que mejora la circulación de la zona. Colocación de material corrector ortésico para descansar la articulación y evitar posturas viciosas.

También enseñar al paciente a realizar ejercicios para aumentar la movilidad de la articulación. La crioterapia o aplicación de frío local para disminuir la inflamación.

El tratamiento en fase subaguda se da con movilización pasiva suave y activa para mejorar la amplitud articular, termoterapia antálgica (aplicación de calor local).

Hidroterapia con masaje subacuático y movilizaciones dentro del agua, ya que el agua caliente disminuye la rigidez y facilita el movimiento activo. También electroanalgesia (tens, ultrasonido, corrientes interferenciales).

El tratamiento en fase de remisión se da con recuperación de la musculatura con ejercicios que no provoquen dolor. Se aconsejan al paciente ayuda y adaptaciones necesarias para realizar actividades de la vida diaria como vestirse o comer.

Mirtha González Schinini.

mirtha@abc.com.py

Fotos:Virgilio Vera.