Afecciones como artritis, artrosis, discopatías, enfermedades autoinmunes, esclerósis, hombro dolorido, lesiones, ciática, osteoartritis, psoriasis, síndrome de túnel carpiano, tendinitis, entre otros son mencionados por expertos en apitoxina o propiedades del veneno de abejas, como Marta Ynsfrán, investigadora. Ella dice que “los persas y egipcios usaban el veneno de abejas mediante picaduras directas; hoy se lo encuentra en forma de pastilla que se coloca debajo de la lengua, donde se absorbe y va directo al torrente sanguíneo”. El veneno de abejas, “estimula la hipófisis, las glándulas suprarrenales –por encima de los riñones– y el propio cuerpo produce antiinflamatorios naturales en la cantidad que necesita”. Dichas inflamaciones según esta paciente “suceden por la comida al consumir saborizantes y conservantes”. Ante las fibromialgias y enfermedades reumáticas el veneno de las abejas “produce cortisona endógena del propio cuerpo, sin efectos secundarios como osteoporosis, ni acostumbramiento tampoco”, asegura.
¿Cómo se utiliza? “La mitad de una pastilla se coloca debajo de la lengua, dosis de la primera semana “para desensibilizar”, según dice Marta. A la semana siguiente se utiliza una pastilla al día con un máximo de tres pastillas distribuidas en el día”.
Nuestra entrevistada comenta que sufrió “artritis reumatoidea con nódulos subcutáneos, una enfermedad autoinmune, deformante cuya inflamación destruye el cartílago y se sueltan los ligamentos. En poco tiempo empeoré, y empecé a investigar en internet, conocí la apiterapia y su éxito en la cura de una persona en Europa”. Fue así que Marta contactó con productores del Uruguay y se convirtió en representante y distribuidora de Apitox, producto de venta libre en nuestro país. Asevera que ahora lleva una vida normal y cree en las evidencias de que “no solo alivia, sino cura enfermedades”.
El Dr. Hernán Candia Román, especialista en medicina integrativa, trabaja con el doctor Pablo Capdebila, productor de apiterapia del Uruguay, el primero opina que “lo más práctico es tomar gotas sublinguales desde 4, 8 a 10 gotas al día, dependiendo del problema. Recomienda el propóleo y polen de flores 100% puros para completar el círculo de lo que es la apiterapia. La apitoxina pura se puede también inyectar en lugares con mucho dolor; siempre se hace una prueba porque mucha gente tiene alergia y debe ser descartada”, finaliza.
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