Y agregan que fue el monje Bodhidharma quien llevó está enseñanza de la India a la China, y describió el zen de esta manera: “Una transmisión especial fuera de las escrituras, con ninguna dependencia de las palabras o de las letras, dirigiéndose hacia el alma del hombre, al contemplar su propia naturaleza y realizar el estado de Buda”.
Se camina a ritmo lento o muy rápido y de manera muy consciente; acompaña la respiración tranquila, atentos a la inhalación y exhalación.
“La espalda debe estar erguida, hombros abiertos, las manos en postura o mudra de meditación o vacío. Mentón levemente contraído hacia abajo y la lengua apoyada en el paladar. Con los pasos lentos se siente cada movimiento en la planta de los pies; se apoya primero el talón y luego despacio la planta de los pies. Al llegar a las puntas de los dedos se levanta la otra pierna para seguir la caminata”, dice.
