Esta planta pertenece a la familia de las Equisetaceaes y su nombre científico es Equisetum giganteum. Es nativa del Paraguay y de otras partes de América del Sur.
Sus tallos son depurativos de la sangre, diuréticos y astringentes. La cola de caballo sirve para lavar las heridas y llagas de la piel, sobre todo, las de origen varicoso. Controla la diarrea y los herpes y las enfermedades bacterianas. También normalizan la presión.
Se usa en infusiones, 20 gramos de material seco por cada litro de agua, tanto para mate como para tereré.
Se reproduce por las esporas que despide y de sus rizomas. Crece en lugares bajos, pantanosos, esterales y a la vera de las lagunas, esto facilita su cosecha.
La gente no corta el tallo que vuelve a salir, sino estira la planta completa, circunstancia que añadida a sus enormes propiedades medicinales, la ubica en el peligroso estado de extinción en nuestro país.
La agricultura ecológica usa esta hierba medicinal para preparar uno de los mejores fungicidas naturales al hervir 500 gramos de sus tallos en 10 litros de agua, que luego se diluye en 60 litros de agua, señaló el Ing.
Agr. Caio Scavone.