Daños neurológicos

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El doctor Carlos Arbo, especialista en neurología, cuenta que los primeros reportes sobre los casos de lepra se encuentran en las crónicas de aproximadamente 600 años AC, cuando los portadores de la enfermedad eran aislados sin posibilidad de contacto con la población.

“Si bien es cierto que a lo largo de la historia han sido muchas las personas afectadas, el contagio requiere un contacto prolongado y casi permanente. Además que la persona sana carezca de toda inmunidad contra los antígenos del bacilo”, sostiene.

La lepra o enfermedad de Hansen es una patología infecciosa producida por un bacilo grampositivo conocido como mycobacterium leprae, del grupo de los BAAR (Bacilo Ácido Alcohol Resistente), grupo al que pertenece también el bacilo de la tuberculosis, explica el médico.

Desde el punto de vista neurológico, el galeno dice que se observa neuropatías que pueden ser mononeuropatías (afectación de un nervio en forma aislada), y la multineuritis (afectación de varias ramas de un mismo tronco nervioso).

“La neuropatía mejor descrita es la que afecta al nervio cubital en las extremidades superiores y particularmente en la región del codo, puede aparecer muy tempranamente en la evolución, pero no es raro que aparezca incluso después de haber iniciado el tratamiento”, indica.

Según el neurólogo, la sintomatología clásica consiste en una disminución de la sensibilidad en el borde cubital del antebrazo y los dedos meñique, anular y medio, se puede acompañar de manchas hipocrómicas (más claras que la piel circundante) en el codo y en el trayecto del nervio. “Posteriormente, se agregan debilidad o falta de fuerza muscular en el territorio afectado y, dependiendo del tipo de lepra, deformidad de las articulaciones y hasta pérdida de parte de los miembros. Otros nervios afectados, aunque con menos frecuencia, son: el nervio mediano y el nervio radial y en miembros inferiores el nervio tibial posterior y el peroneo”, refiere.

“Hay reportes, mediante autopsias, que refieren lesiones a nivel de la médula espinal”, concluye.