13 de agosto de 2004 - 09:08
El discreto encanto de ser suegras
Este artículo tiene 21 años de antigüedad Una se casa, se reproduce, y en una de esas, ¡zas!, se convierte en suegra. Para tal paso la van preparando esos simpáticos varones que al ver una madre caminando con su hija adolescente al lado ya le susurran un "adiós suegra" que quiere ser gracioso y que solo produce un terror pánico de la señora ante un posible ataque a su bebé.