El Dr. José Antonio Arias (*), psiquiatra y docente, señala que “la enfermedad maniacodepresiva es una de las primeras que fueron reconocidas y diagnosticadas como tal en la historia de la medicina psiquiátrica. Se caracteriza porque en muchos casos existen momentos en que signos y síntomas están en su máxima intensidad y se los suele llamar ‘episodios’ o ‘ciclos’”.
“El signo principal es la gran alteración afectiva que puede ser ‘en alto o en más’ o en ‘baja o en menos’. Cuando la persona tiene el estado de ánimo en su máxima intensidad, en el nivel que se llama de euforia, y presenta, al mismo tiempo, una grave perturbación de su autoimagen porque se cree perfecto o perfecta, presenta uno de estos episodios o ciclos maniacos”, indica.
Afirma el profesional que “junto a las alteraciones del ánimo y de la autoimagen, su convicción de perfección y de omnipotencia, los episodios se caracterizan por una alta tendencia a la inestabilidad y una baja capacidad para regular sus pensamientos y actuaciones. Por ello, llevan adelante emprendimientos grandiosos y de alto riesgo”.
En situaciones en que “tienen alta energía, presentan alta productividad y especiales capacidades, pero, al tener un déficit de su propia capacidad de regulación, pueden perder relaciones y logros importantes”, alega.
Refiere que “se pueden presentar en todas las edades, en niños, adolescentes y en adultos. La forma de inicio y de manifestación del trastorno es diferente en cada momento del desarrollo”.
Difícil diagnóstico
El psiquiatra explica que “las personas se sienten bien consigo mismas durante estas crisis, episodios o ciclos, por lo cual es difícil que busquen tratamiento en el peor momento de sus enfermedades. Este es uno de los más complicados desafíos al intentar diagnosticar y tratar la enfermedad. El enfermo no se siente como tal y, muchas veces, la familia no está suficientemente informada acerca de qué debe hacer”, resalta.
Según señala, “en países de escaso desarrollo cultural, como Paraguay, la psiquiatría tiene muy mala imagen y muchas personas evitan consultar. Cuando lo hacen, las personas que están en su episodio pueden haber realizado numerosas decisiones inadecuadas y actos destructivos contra sí mismos y contra las otras personas porque les cuesta ponerse límites”.
Primeros episodios
Arias indica que “las posibilidades de un buen tratamiento y eventual ‘curación’ aumentan cuando el diagnóstico y los tratamientos se realizan tempranamente”.
(*) Del Hospital de Clínicas y Clínica Gatti.
